Lo único que nos queda es el Rey, ¡salvemos la Monarquía!
Hemos vivido en los últimos años una demolición de los pilares básicos de la convivencia democrática que se inició con Zapatero, no se corrigió con Rajoy y está alcanzando su máxima expresión, como en tantas otras cosas, con el sátrapa Sánchez y su modo de gobernar arbitrario y abusivo.
Se ha pervertido el poder ejecutivo a través del uso indiscriminado de reales decretos-ley que sirven de cajón de sastre para casi todo, perdiendo su condición original de excepcionalidad y urgencia; se ha viciado el poder legislativo donde ya no se gobierna para la mayoría, sino para aumentar los privilegios de unas minorías geográficas que condicionan con su voto la estabilidad del Gobierno; se ha atacado a la Justicia desde el resto de las instituciones públicas y ocupado alguno de sus órganos más significativos; se han negado medios a quienes están llamados a guardar el orden y mantener la convivencia, poniéndolos a los pies de los caballos de mafias y traficantes; se ha convertido la educación en herramienta de adoctrinamiento y tergiversación de la historia; se ha prescindido del presupuesto........
