Guido Reni y Murillo: la belleza como catequesis
Sale uno como extasiado de la inmersión en la belleza de la exposición, que con el título de El viaje de la luz. De Guido Reni a Murillo, han organizado en Málaga la Fundacion Unicaja –cada día avanzando lentamente en la senda de la excelencia aún no alcanzada, pero alcanzable y exigible– y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que ha cedido para ello temporalmente algunas de las piezas más relevantes de sus fondos del barroco sacro. Para intentar poner orden en la agitación que produce en el cerebro el mundo de Trento y Venecia y el manierismo y Caravaggio y Reni y el misticismo y la Contrarreforma y Murillo, el visitante se sienta en una terraza de la plaza y piensa en todo lo que ha visto y experimentado, mientras contempla la imponente fachada barroca de la Catedral en la que las gigantescas columnas corintias se mezclan con orden y concierto con las salomónicas que rodean el medallón central de la Encarnación.
El barroco sigue impregnando las calles y plazas de Málaga como hace trescientos años. Los extranjeros contemplan en un silencio investigador y ajeno, mientras en una mesa cercana un grupo de turistas nacionales se explican a gritos unos a otros el porqué del espantoso apelativo de la basílica inacabada, sin hacerse entre sí el menor caso. Una chica discursea acerca de su situación económica desde el escalón de la fuente central, culpando por supuesto a quién menos relación tiene con su desgracia. Un pobre chiflado hace sonar una........
