El sectarismo de Óscar Puente y el pretendido abuso de la UME
Óscar Puente es un canalla dialéctico. Da igual cuán grave sea la situación, él siempre estará de guardia para empeorarla con su particular diccionario. Un especialista en el manejo de heces argumentales. El más capaz de las filas gubernamentales en el oficio de emponzoñar. Con una productividad ejemplar. Le basta un soplo en las redes sociales para convertir la discusión pública en un estercolero. Un Eolo de la fetidez.
No nos vamos a engañar. De su calaña los hay en casi todos los gobiernos y partidos. Y aun así, uno sigue esperando de alguien que ocupa un ministerio un mínimo de sensatez, cordura y responsabilidad. Se trata de una esperanza baldía, pues escrito está que el carroñero político actúe acorde al dictado de su naturaleza. Nada decimos de sus virtudes personales, si las tiene, pues nos son desconocidas. Juzgamos aquí únicamente su quehacer público.
El fuego le ha servido al titular de Transportes para cañonear con la munición más fétida a los gobiernos autonómicos del PP, amén de llamar mamarracha a Isabel Díaz Ayuso. No vamos a blanquear el modo de hacer del Gobierno madrileño y su presidenta, acostumbrada también a iniciar en tantas ocasiones cuitas políticas con argumentos similares a los de Puente. De hecho, fue la propia Ayuso quien abrió la puerta al insulto la semana pasada cuando tildó, aunque sin citarlo directamente, de mamarracho al delegado del Gobierno en Madrid. En el rascar todo es empezar, así que el ministro subió la........
