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La política del avispero del último Sánchez

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30.04.2026

España es un caos constatable que se comprueba con solo repasar cualquier día un periódico como este. En Madrid, un numeroso grupo de inmigrantes ilegales trepa por las paredes para entrar en la embajada de Gambia, como en un asalto. En Buenos Aires, la prensa habla del "proceso kafkiano" de decenas de miles de argentinos que intentan nacionalizarse españoles. En Barcelona o en Málaga, los bufetes de abogados admiten que han recibido una avalancha de peticiones de arrendatarios para que los defiendan en el "limbo jurídico" de la prórroga, vista y no vista, de los alquileres. Los tres desastres confluyen en decisiones inesperadas que ha adoptado el presidente del Gobierno de España en los últimos meses, con lo que es inevitable pensar que se trata de algo premeditado. Pasaremos por alto, entre otros asuntos, el desastre de los ferrocarriles o la ausencia de presupuestos del Estado desde hace años. Centrémonos en los tres últimos porque parecen buscados adrede por el Gobierno, lo cual se hace inexplicable.

Lo más difícil, en este sentido, es intentar averiguar cuáles son los objetivos, qué se pretende, porque de lo que no cabe duda es de que todos los pasos que da Pedro Sánchez están medidos. El riesgo, la audacia y el atrevimiento son características de las que alardea hasta el propio presidente cuando habla de sí mismo. Si le sumamos que tiene a su disposición a un ‘ejército’ de mil asesores en la Moncloa, dedicados al análisis sociológico de España y al diseño de estrategias políticas, menos aún podemos pensar que todo este caos perceptible, desatado en los últimos meses, obedece a la improvisación o a la casualidad. Solo si pensamos en Pedro Sánchez como un ser benéfico, inocente, para nada malicioso ni rebuscado, podríamos sostener que detrás de todo esto no existe una estrategia. Pero ¿cuál es el objetivo? Confieso que no logro adivinarlo........

© El Confidencial