Dopamina Inc.
Cada ping de WhatsApp es una partida de ruleta rusa neurológica. El cerebro no sabe si será la declaración de amor que cambiará tu vida, la notificación del banco que arruinó tu día, o simplemente el “jaja” de tu primo comentando un meme de Trump. Esa incertidumbre (lo que los neurocientíficos llaman “recompensa variable”) es la base farmacológica de toda adicción moderna.
En 1971, el psicólogo Michael Zeiler realizó un experimento con unas palomas. Las entrenó para picotear botones que a veces dispensaban comida, a veces no. Cuando la recompensa era predecible, las palomas picoteaban moderadamente. Cuando era aleatoria: picoteaban frenéticamente. 50 años después, Silicon Valley contrató a los discípulos de Zeiler. Su trabajo: aplicar la psicología del condicionamiento operante a interfaces digitales. En español: Convertir los teléfonos en máquinas tragamonedas portátiles.
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