Entre el dolor de Colombia y la mezquindad de algunos
Hay momentos en la vida de las naciones en los que la política debería hacerse a un lado y dejar que hable la humanidad. El terremoto del pasado lunes 10 de agosto nos volvió a recordar, de la manera más dolorosa, que todos somos vulnerables. Colombia fue estremecida por un sismo de magnitud 7,4 que dejó muerte, destrucción, miles de heridos y cientos de familias enfrentadas a una tragedia que difícilmente podremos dimensionar desde la comodidad de nuestras casas.
El balance oficial conocido hasta este viernes supera los 280 fallecidos, cerca de 4.000 heridos y casi cuatro cientos desaparecidos, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
Detrás de cada cifra hay una historia, una madre, un hijo, un padre, una familia, una vida que ya no volverá, por eso resulta particularmente decepcionante, triste y, francamente, indignante observar cómo algunos sectores políticos y determinados personajes de las redes sociales intentan convertir semejante tragedia en una herramienta para atacar al Gobierno nacional.
¿En qué momento perdimos la capacidad de respetar el dolor ajeno?, ¿Cómo puede alguien observar una Nación golpeada, familias sepultadas bajo los escombros y comunidades enteras esperando ayuda, y encontrar como primera reacción una oportunidad para hacer política?. No se trata de pedir silencio a la oposición, la oposición es necesaria en democracia, la crítica es necesaria, el control político es necesario, la prensa libre es indispensable, pero una cosa es fiscalizar y otra muy distinta es desinformar deliberadamente para intentar destruir una respuesta institucional que apenas comienza. Realmente creo que esa desinformación debería tener castigo legal.
Y aquí quiero hacer un reconocimiento. El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella ha entendido que esta emergencia exigía presencia, decisión y acción, el Presidente estuvo en los territorios afectados. Se declaró la emergencia nacional y se activaron los mecanismos institucionales para enfrentar una catástrofe de proporciones extraordinarias. Incluso se anunció un plan de reconstrucción de gran magnitud para el Chocó, el Plan Marshall.
Hay que reconocer el trabajo que vienen realizando hombres como el ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo; el ministro de Vivienda, Jaime Andrés, y el vicepresidente José Manuel Restrepo, quienes han asumido responsabilidades en territorio y frente a una emergencia que no da tiempo para improvisaciones.
No se trata únicamente de aparecer en una fotografía, se trata de escuchar, coordinar, conseguir recursos, mover........
