Esencia o la autenticidad
07 de abril 2026 - 03:06
En un estante del almacén de recuerdos en el que estos días he hecho mi inventario de emociones se me quedó olvidado el artefacto que me sirve para medir la salud musical de la Semana Santa. Su funcionamiento es simple: se meten todas las músicas que se han interpretado y las formaciones que lo han hecho, y se pulsan los botones de palios o pasos de Cristo. Apreté el primero y contestó: “Muy bien en lo que a las interpretaciones se refiere. Mal en muchos repertorios”. Escueto, pero suficiente. Apreté el botón de los pasos de Cristo y solo contestó: “La Banda de Cornetas y Tambores Esencia solo sale en una cofradía”. Con tan pocas palabras, decía mucho.
Que en Sevilla Esencia solo salga con el misterio de las Siete Palabras es una forma de diagnosticar uno de los males que afectan a nuestra Semana Santa. Tienen en su repertorio clásico marchas de Alberto Escámez, el creador del género de cornetas y tambores en la gloriosa Banda de Cornetas y Tambores del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, de Pascual Zueco Ramos, su heredero, de Ramón Montoya Molina, quien entre 1949 y 1958 fue el alma de la extraordinaria Banda de Cornetas y Tambores de la Bandera nº21 de la Policía Armada de Sevilla (a quienes Enrique León Serrano, director de Esencia, dedicó en 2022 el libro Crónicas de una música eterna) y de Manuel López Tejera, el creador de la centenaria y prestigiosa Banda del Maestro Tejera (a la que José Manuel Castroviejo ha dedicado este año el libro Tejera. Maestro y banda). La esencia –está bien puesto el nombre de la banda– de la más emocionante, sobria e hiriente música que tuvo y ya apenas tiene en su pureza originaria nuestra Semana Santa. Y junto a ellos también obras extraordinarias de clásicos modernos como Luis Alfonso Miraut Lago, Bienvenido Puelles o Julio Vera (a quien los de San Juan de la Palma nunca agradeceremos bastante Silencio Blanco, que ofrendó a nuestro Señor lo que Font de Anta a la Amargura).
Esencia es a nuestra Semana Santa lo que Jordi Savall, John Elliott Gardiner o Giovanni Antonini a la música medieval, renacentista y barroca: la pureza y la autenticidad en el repertorio y la ejecución, la única banda pura de cornetas y tambores. Que solo una hermandad sevillana los contrate es el síntoma de un mal.
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