San Fermín y la empresa familiar: una misma forma de pertenecer
Si algo tienen en común San Fermín y la empresa familiar es que resulta imposible explicarlos a quien no los ha vivido. Hoy, 6 de julio, a mediodía Pamplona cambia de naturaleza. Deja de ser una ciudad del norte para convertirse en algo difícil de explicar. Un latido colectivo. Un lugar donde el tiempo deja de medirse en días y empieza a medirse en preguntas como: “¿Dónde almorzamos?” o “¿Qué hacemos después del encierro?”. Para los pamplonicas, San Fermín no es solo una fiesta. Es un estado de ánimo. Y como ocurre en las empresas familiares, bajo una misma realidad conviven muchas maneras distintas de vivirla. Porque si algo caracteriza a la empresa familiar es precisamente eso: la capacidad de unir trabajo, familia, tradición, obligaciones, emociones y momentos de disfrute sin que nadie tenga muy claro dónde acaba una cosa y empieza la otra.
San Fermín es exactamente igual. Hay quienes viven estas fechas trabajando más que nunca. Mientras unos corren delante de los toros, otros hacen posible la fiesta. Son los hoteles, los bares, los........
