Otra tragedia, misma exigencia: seguridad
Un nuevo escalofrío recorre la red de alta velocidad española por la colisión registrada ayer entre dos trenes en Toledo con 544 personas a bordo, otro terrible desastre en el corredor ferroviario Madrid-Andalucía apenas diez meses después de la tragedia de Adamuz. El brutal choque de un convoy de Renfe contra otro de la compañía Iryo, parado en la vía, obliga a volcarse con las víctimas y unas familias presas de la incertidumbre: al menos 68 pasajeros fallecidos y casi cien heridos de distinta gravedad. Es el balance provisional de un incidente sobrecogedor que, además, ahonda en el desgarro abierto aún en una línea que vio morir a otros 46 viajeros este mismo año en el descarrilamiento de Córdoba.
Frente a la magnitud del último accidente la prioridad es la colaboración institucional para........
