"Hay algo en esa fauna de ciclados y siliconadas, en ese mercadeo de carne, collares y tatuajes, carreras por la playa y bailes nocturnos, que me hipnotiza"
Tengo un placer oculto del que me avergüenzo muchísimo. De hecho, intento no hablar de él en público. Y aunque es verdad que no ocurre siempre, sí sucede con una asiduidad preocupante. Después del capítulo diario de Netflix familiar, apremio a los míos para que se acuesten con el argumento de que ya es tarde, que el trabajo y el instituto están a la vuelta del despertador y que necesitan descansar. Y todo eso es cierto. Pero también lo es que busco quedarme solo frente al televisor, mirar de reojo a la puerta cerrada del salón y sintonizar un determinado canal. Y ahí........
