Sonreir es un asunto muy serio
Creado: 01.03.2026 | 06:00
Actualizado: 01.03.2026 | 06:00
Con las bombas de Estados Unidos resonando en Irán no se puede decir que haya muchos motivos para sonreír. El mundo se ha vuelto loco. Esta semana se han cumplido cuatro años de guerra en Ucrania y ya casi no le duele a nadie. Ni que decir tiene que lo de Gaza también ha caído en el olvido. Así que, ciertamente, no hay casi razones para esbozar aunque sea una leve mueca de simpatía. No es de extrañar por lo tanto el rictus serio de la candidata del PP a las Cortes por León. María José Álvarez Casáis. Lo más cerca que ha estado de una sonrisa desde que el PP la presentara como número uno de su lista no alcanza siquiera el nivel de Mona Lisa. Leonardo se las vería tiesas con el lienzo si la modelo hubiese sido Álvarez Casáis. Que alguien le diga por Dios que pida el voto con algo más de entereza de ánimo. Dientes, dientes. Quien sí sonríe es Nuria Rubio. La líder de la candidatura del PSOE siempre tiene una sonrisa en el rostro por mucho que no le guste lo que vea. Y menos si es una encuesta de intención de voto. Pero esa sonrisa atrae las miradas y cuando se trata de convencer a alguien de que te apoye eso es un paso adelante. Entre la no sonrisa de Álvarez Casáis y la alegre Rubio se encuentra la candidata de la UPL, Alicia Gallego. La líder leonesista se pone seria o simpática con la misma facilidad. De esa manera es difícil adivinar si afronta la campaña electoral con optimismo o con pesimismo. Se diría que aún no se cree su posición. Quizá porque la sombra de Luis Mariano Santos es tan alargada como la del ciprés de Silos. O quizá porque haya miedo en las filas por un resultado incierto después de haber lanzado tantas campanas al vuelo. El cuarto en discordia tampoco es la alegría de la huerta. El candidato de Vox, Carlos Pollán, que a la sazón, igual que Gallego, aspira a presidir el Gobierno autonómico en el que no cree, igual que Gallego, tampoco ha dejado ver sus dientes desde que Abascal le ungiera con el número uno de la lista. Igual es porque siempre está detrás del amado líder en las fotos y le tapa. En fin, a la espera de que unos sonrían más y otros lo hagan menos, los leoneses tienen que hacer un ejercicio de análisis profundo y mantener el pulso electoral y reclamar que las ofertas que se hagan puedan cumplirse y sean de carácter provincial. Las urnas no van a estar en Madrid sino en Castilla y León. Y eso es un asunto muy serio.
