Lo que no se entiende, cabrea
Hay decisiones de la justicia que, vistas desde fuera, te dejan con una mueca rara.
No hablo de grandes debates jurídicos, sino de esa sensación común y bastante humana de que algunas cosas no terminan de sonar bien, aunque estén perfectamente amparadas por la ley. Y sí, claro: la ley es la ley. Los jueces no están para interpretar lo que sienten, sino para aplicar lo que está escrito. Eso lo sabemos, otra cosa es que lo compartamos sin fricción.
A mí, por ejemplo, lo de la prescripción me cuesta. Mucho. Esa especie de fecha de caducidad del daño. Pasados tantos años, ya da igual lo que hicieras. El delito existió, la víctima sigue ahí, pero el reloj manda. Los juristas explican que el Estado pierde........
