El engaño de los escaños
Un capitán de Salvamento Marítimo, que había rescatado a 20.000 personas, contó al papa en Canarias que vio llegar a una madre y un hijo en una patera, y cómo la madre, sintiéndose a salvo, le quitó la cazadora y el gorro al hijo de 14 años, sacó unos pendientes dorados y se los puso. En realidad, era una niña. La madre y el capitán lloraron.
El papá vivió el terremoto de Perú en agosto de 2007, cuando era párroco en Piura y oficiaba misas a la Virgen de Candelaria. Yo estaba con mis amigos a dos pasos de Pisco, epicentro del sismo de 8 grados de magnitud. Sobrevivimos, entre decenas de miles de damnificados. En una iglesia, el techo se desplomó, muriendo casi todos los fieles, solo el cura y un bebé se salvaron bajo los escombros. Y todo aquello marcó al hombre destinado a ser papa.
Este viernes entraba en vigor el pacto europeo de migración, asilo y extrañamiento (esto último lo añado yo). El papa pidió en Tenerife: “¡Abran a todos este mar de amor, que aquí tengan quien les tome en serio!”. Robert Francis Prevost está que trina con Europa. Es el jefe de la Iglesia y el jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano (le acompañaba su secretario de Estado, Pietro Parolin), un papa nómada, que hace del viaje el mensaje:........
