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Romper el bucle

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01 de mayo 2026 - 03:09

Conocen aquello del «día de la marmota», ¿verdad? También son aplicables metáforas como el mosquito que sin querer se estrella contra la bombilla una y otra vez, hasta morir. O la rueda del hámster, donde éste malgasta todas sus fuerzas en correr y correr para no ir a ninguna parte.

Así nos sentimos muchas personas hoy en día en el terreno educativo. Conseguimos pequeños grandes logros. Cada vez que un niño o una niña aprende, todo el esfuerzo merece la pena. Si además procede de un contexto socio-familiar desfavorecido, tiene necesidades especiales, está recién incorporado al sistema español o tiene cualquier otra circunstancia en contra, se nos ilumina la cara, nos entusiasmamos e ilusionamos de manera automática. No conozco ningún docente al que no le suceda. También hay casos en que conseguimos que amen nuestra materia, el conocimiento, la cultura, se interesen por un compositor, por la educación física, por el medio ambiente… estas pequeñas/grandes victorias dan todo el sentido a nuestra profesión.

Sin embargo, a nivel sistémico el panorama es desolador. ¿Saben aquello de que el conocimiento produce dolor? Si alguien se detiene a analizar la pedagogía desde sus orígenes o especialmente en los últimos 120 años (no exagero), comprobará que los mismos debates de los primeros años del siglo XX siguen estando presentes, con la misma intensidad, los mismos dilemas, las mismas reacciones, las mismas resistencias, en el sistema educativo español. Las reformas se suceden y parecen consistir en «hacer que todo cambie, para que no cambie nada». ¿Es la sociedad actual la misma que la de 1900? Dos guerras mundiales después, comunismos y fascismos, guerra civil, dictadura, transición, democracia, internet… ¿Es el mundo de nuestros bisabuelos o tatarabuelos el mismo que ahora? ¿tiene sentido, por tanto, mantener el mismo modelo de escuela?

Lo planteo como duda, sin ironías, con honestidad intelectual: ¿hay algún lugar en el mundo donde de verdad se haya hecho una «revolución» educativa? ¿algún cambio sistémico que haya funcionado? ¿algo que haya conseguido darle la vuelta a los datos de resultados, la metodología, la organización de centros, la inclusión y la participación? Si es así, ¡aprendamos de ello y salgamos del bucle!

Y mientras tanto, seguiremos intentando escapar de este Matrix arcaico, de esta pescadilla que no suelta la cola. Seguiremos dando lo mejor que podamos y sepamos para mejorar los aprendizajes y la vida de las personas que nos rodean.

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