PARTIDOS QUE VALEN UN MUNDIAL, columna de Juan Carlos Gambirazio
Los Mundiales tienen una costumbre cautivante: casi nunca anuncian sus mejores partidos.
Las mayores expectativas suelen desembocar en empates grises, sobredosis tácticas o victorias previsibles. En cambio, los choques destinados a ocupar un lugar en la memoria surgen sin hacer ruido, agazapados en el calendario, esperando para sorprender a todos. Bélgica y Senegal nos dieron exactamente eso.
Durante una hora, la suerte parecía echada. Senegal jugaba con personalidad, golpeó primero y transmitía esa sensación tan peligrosa de los equipos que creen haber entendido antes que nadie cómo se gana un partido. Bélgica, en cambio, confirmaba el diagnóstico que la acompañaba desde........
