Razonable para todos
El concepto aparece en todas las convenciones internacionales y en las leyes cubanas. Se repite en discursos oficiales y en manuales de buenas prácticas, no obstante, en la realidad cotidiana es un gran desconocido. Hablo del "ajuste razonable".
La Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad lo define como las modificaciones y adaptaciones necesarias que no impongan una carga desproporcionada o indebida, con el fin de garantizar a las personas con discapacidad el goce de sus derechos en igualdad de condiciones. La definición es técnica, pero su aplicación práctica es mucho más sencilla: quitar un escalón que sobra, bajar la altura de un mostrador, permitir un horario flexible, adecuar un baño y ajustar el software de una computadora, es decir, realizar cambios, a veces pequeños, que permiten trabajar, estudiar, atenderse en un hospital o simplemente vivir con autonomía.
Aquí aparece un primer matiz que no es menor. Un ajuste razonable no es lo mismo que accesibilidad universal. La accesibilidad universal es el ideal al que se debe aspirar: que todo esté diseñado desde el origen para todas las personas pero mientras se llega a ese ideal (y el camino es largo, porque las ciudades no nacieron pensando en la diversidad), los ajustes razonables son la herramienta inmediata, la respuesta concreta a una necesidad específica de una persona dada. No se trata de arreglar todo el edificio, se trata de permitir que esa persona, hoy pueda entrar.
La presidenta nacional de la Asociación Cubana de Personas con Discapacidad Físico-Motora (ACLIFIM), Mabel Ballesteros, conoce bien esa diferencia. Desde su organización, acompañan a personas que solicitan ajustes en centros de trabajo, escuelas, transportes y espacios........
