Viaje a la pipa de Stalin
Cuenta la leyenda que en 1939, cuando Iósif Stalin estaba en el Kremlin redibujando las fronteras de Polonia con sus oficiales, apoyó su famosa pipa sobre el mapa, y a la hora de trazar lo que sería una geografía que perdura hasta nuestros días, la comarca lituana de Dieveniskes quedó como un apéndice dentro de Bielorrusia, puesto que ninguno de sus subordinados tuvo el valor de pedirle que levantara la pipa cuando llegó la hora de delinear los bordes definitivos. Sea o no verdad esta historia, el hecho es que, desde entonces, los 207 kilómetros cuadrados de Dieveniskes han quedado unidos a Lituania por un estrecho paso de 2.600 metros, o dicho de otra forma: el 95% de este territorio de Lituania, la Unión Europea y la OTAN se encuentra rodeado por Bielorrusia, ese país aliado de Moscú que lleva 26 años sin cambiar de presidente.
Para llegar allí hay que conducir hasta el extremo sur de Lituania, atravesar un bosque denso y negro y detenerse en un control de la Guardia de Fronteras, donde dos uniformados custodian el paso día y noche, provistos de armas largas y unas cadenas de pinchos para evitar que los vehículos lleguen muy lejos en su posible fuga. Esta es la única entrada y salida que existe para toda la península de Dieveniskes, y probablemente el único lugar de la Unión Europea continental en el que hay una frontera, no reconocida, dentro de su propio territorio, siendo necesario inspeccionar el vehículo tanto a la entrada como a la salida, sea la persona extranjera o lituana. Sin el menor recato, los guardias preguntan a dónde se dirige quien cruza, de dónde viene o por qué sale. Y si es de otro país de la Unión Europea, no les bastará el documento nacional de identidad como cuando se cruza de Alemania a Polonia, por ejemplo, sino que deberá mostrar el pasaporte y responder a un sinfín de preguntas del oficial a cargo en ese momento. En el caso de la prensa, aquí no solo se ponen en duda los protocolos fundacionales de la Unión Europea sobre el libre tránsito de personas, sino que además se fiscaliza el oficio de informar, siendo necesario mostrar tantas acreditaciones como se tengan, explicar el motivo del viaje, para quién se trabaja y sobre qué versa el interés en la zona. Una vez se superan todos los obstáculos, se accede a este territorio con la convicción de que las jóvenes democracias de algunos países del Este no han terminado de abrazar por completo la idea de una ciudadanía libre, crítica y partícipe, o acaso, ¿puede que en la excepción de Vieneskes no nos estemos asomando al pasado, sino al futuro de una Europa autoritaria?
Las construcciones son todas de la era soviética o incluso anteriores, siendo todas las viviendas unifamiliares, de madera sin pintar, o algunas revestidas de alegres colores
Las construcciones son todas de la era soviética o incluso anteriores, siendo todas las viviendas unifamiliares, de madera sin pintar, o algunas revestidas de alegres colores
Ya dentro de este apéndice de 23 kilómetros de largo, por unos 17 de ancho en su parte más extensa, es necesario tener en cuenta una serie de condicionantes. Aquí dentro los bancos o cajeros automáticos brillan por su ausencia, solo hay un surtidor de gasolina y no existe ninguna clínica u hospital, más allá de un camión de bomberos traído en los años noventa.........
