El censor jefe del ejército israelí se afana en su trabajo
Desde el inicio de la guerra con Irán, el ejército israelí ha impuesto estrictas normas de censura a los medios de comunicación locales e internacionales que operan dentro de Israel lo que está limitando gravemente la capacidad de los periodistas para informar de la situación sobre el terreno.
Se ha prohibido a los reporteros y a las cadenas publicar la ubicación exacta de los impactos de misiles iraníes, o incluso filmar o fotografiar la magnitud de los daños de una manera que pueda delatar la ubicación –restricciones diseñadas, en palabras del censor jefe del ejército, el coronel Netanel Kula, “para evitar prestar ayuda al enemigo en tiempo de guerra”–.
Fuera de tiempos de guerra, la legislación israelí ya otorgaba al censor militar la autoridad para impedir que se publique cierta información, incluso con carácter retroactivo. Esto puede incluir desde información sobre los acuerdos armamentísticos que ha firmado Israel, o hablar sobre sus actividades de inteligencia, entre otros temas relacionados con la seguridad.
Pero, al igual que ocurrió durante la Guerra de los 12 días del pasado mes de junio, el censor ha endurecido de nuevo sus restricciones en medio de la actual guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. La policía ya ha detenido a varios periodistas por considerar que han infringido las normas de censura.
El censor ha endurecido de nuevo sus restricciones en medio de la actual guerra de EEUU e Israel contra Irán
El censor ha endurecido de nuevo sus restricciones en medio de la actual guerra de EEUU e Israel contra Irán
En un documento no clasificado publicado el 5 de marzo, el censor Kula ordenó a los periodistas que remitieran a la censura, para su revisión previa a la publicación, cualquier material relacionado con los siguientes temas: asuntos operativos, inteligencia, preparación defensiva, lugares de impacto de misiles en Israel, gestión de armamento (incluidas las reservas de municiones e interceptores, la disponibilidad de aeronaves y sistemas de defensa aérea, y el empleo y uso de armamento exclusivo y clasificado), y vulnerabilidades operativas en defensa y ataque.
“También deberá tenerse en cuenta la publicación de material visual, como fotografías y vídeos, que deberá someterse a revisión previa”, añadió el coronel Kula.
Estas restricciones están provocando situaciones absurdas para los periodistas. En un caso del que tiene conocimiento +972 Magazine, un misil iraní alcanzó de lleno su objetivo, mientras que algunos fragmentos se desprendieron e impactaron en un centro educativo cercano. Sin embargo, a los medios solo se les permitió informar sobre lo segundo, sin poder siquiera mencionar lo primero ni inspeccionar los daños.
En otro caso del que se ha tenido conocimiento, unos periodistas se encontraban documentando los daños en un edificio residencial cuando un hombre –que probablemente trabajaba para una agencia de seguridad– pidió a la policía que impidiera a los reporteros allí presentes filmar el objetivo real del ataque, que se encontraba justo detrás de ellos. El agente respondió que los periodistas no se habrían dado cuenta si no se les hubiera dicho, ya que la mayor parte de los daños se habían producido en el edificio residencial.
Varios altos cargos de medios de comunicación internacionales que operan en Israel declararon a +972 que las restricciones de la censura han dificultado el mantenimiento de las rutinas habituales de información.
Para ilustrarlo, puso como ejemplo las retransmisiones en directo de planos generales de ciudades como Tel Aviv y Jerusalén, que las agencias de noticias internacionales proporcionan para su uso por parte de las cadenas de todo el mundo. Durante los ataques con misiles iraníes, las agencias tienen prohibido mostrar desde dónde se lanzan los misiles interceptores israelíes, lo que significa que deben cortar la retransmisión o inclinar la cámara hacia abajo, apuntando hacia la calle, para que no se vea el horizonte.
Un alto cargo de una agencia de noticias afirmó que, tras cortar la retransmisión en directo, a veces envían al censor imágenes de misiles entrantes e interceptaciones para su aprobación. El censor ha prohibido la publicación de varios de estos clips, entre ellos una interceptación fallida y un fragmento de misil que continuó su trayectoria.
El censor también ha rechazado fotografías fijas que muestran lanzamientos de misiles interceptores, incluidas imágenes nocturnas de larga exposición que no revelan ubicaciones precisas.
“Es difícil entender lo que está pasando realmente”, explicó un alto directivo de un medio de comunicación extranjero que trabaja en Israel. “En muchos casos, tenemos informes oficiales de que no hubo ataques ni daños, y más tarde descubrimos que sí se había alcanzado un objetivo. No podemos informar ni confirmar, así que no sabemos si ocurrió o no. Tenemos una comprensión parcial de la realidad sobre el terreno”, admitió el alto directivo. “Nuestra cobertura de la guerra no es veraz”.
“Personal de seguridad enmascarado me dijo qué no debía filmar”
Las críticas a las estrictas normas de censura no se limitan a los medios internacionales. La tarde del 11 de marzo, Hezbolá lanzó su ráfaga de cohetes más intensa desde el inicio de la guerra con Irán; los medios de comunicación israelíes lo sabían de antemano, pero se les prohibió publicar la noticia.
“El censor rechazó la información que tenía esta tarde sobre la posibilidad de que Hezbolá intentara intensificar sus ataques contra Israel”, escribió esa noche Nitzan Shapira, de Channel 12. “Más tarde, esa misma noche, la misma información se publicó en la CNN, y solo entonces pudimos informar de ello”.
Las críticas a las estrictas normas de censura no se limitan a los medios internacionales
Las críticas a las estrictas normas de censura no se limitan a los medios internacionales
“Este es precisamente el problema”, continuó. “En lugar de permitir que los residentes del Estado de Israel reciban información en tiempo real que les permita prepararse para lo que pueda pasar, la información es censurada, por lo que la audiencia israelí se ve una vez más obligada a informarse a través de los medios de comunicación estadounidenses. Una situación absurda”.
A la mañana siguiente, el portavoz de las FDI se disculpó, afirmando que “no fue correcto no informar al público”.
Al igual que en la anterior guerra con Irán, también se ha detenido a periodistas en el ejercicio de su trabajo. Dos periodistas de CNN Turquía fueron detenidos brevemente mientras hacían una retransmisión en directo cerca de Kirya, el cuartel general militar de Israel en Tel Aviv.
En uno de los lugares donde impactó un misil en Ramat Gan, al este de Tel Aviv, vi a miembros de la brigada de seguridad civil local –uno de los cientos de grupos de voluntarios armados que el Gobierno israelí ha creado desde los ataques del 7 de octubre para ampliar su labor policial– comprobando las credenciales de los periodistas, a pesar de que la policía ya les había dado el visto bueno. “Asegurémonos de que no haya espías aquí”, gritó el comandante de la brigada a sus colegas.
El comandante reconoció, sin embargo, que no tienen control sobre los ciudadanos de a pie que graban con sus teléfonos y difunden las imágenes en las redes sociales.
En otro lugar en el que se produjo un impacto de misil la semana pasada, en el centro de Israel, un hombre que afirmaba ser voluntario de la policía exigió ver las credenciales de prensa de los periodistas. Tras identificar a un residente palestino de Jerusalén Este que trabaja para una cadena extranjera, lo acusó –sin pruebas– de transmitir las ubicaciones de los impactos de misiles.
Durante la guerra del verano pasado, el rapero y activista de ultraderecha Yoav Eliasi, más conocido por su nombre artístico The Shadow (La Sombra), junto con miembros de su escuadrón de seguridad civil detuvieron ilegalmente a periodistas extranjeros y palestinos en un lugar en el que había impactado un misil en Tel Aviv. Las autoridades les ordenaron posteriormente que no interfirieran con el trabajo de los periodistas.
“Tras dos años y medio de guerra, incluida la guerra con Irán del pasado verano, ya tienes experiencia sobre lo que puedes y no puedes documentar, y lo que la censura rechazará”, explicó otro periodista de un medio internacional.
“El verano pasado publiqué un reportaje desde el lugar de un bombardeo, pero el censor nos llamó y nos ordenó que lo retiráramos”, continuó el periodista. “Así que ahora, cuando llego al lugar de un impacto de misil, casi automáticamente documento e informo solo de lo que sé que está permitido”.
Los periodistas se ven obligados a encontrar formas creativas de hacer llegar la información al público
Los periodistas se ven obligados a encontrar formas creativas de hacer llegar la información al público
Una mañana durante esta guerra, añadió el periodista, “llegué a uno de los lugares alcanzados por misiles durante la noche en el centro de Israel, y apareció personal de seguridad enmascarado que me indicó qué no debía filmar”.
Como consecuencia de la censura, los periodistas se ven obligados a encontrar formas creativas de hacer llegar la información al público. La tarde del 10 de marzo, Hezbolá lanzó dos cohetes contra Israel; aunque se prohibió a los medios de comunicación publicar las ubicaciones de los impactos, algunos, entre ellos Ynet, citaron un comunicado de Hezbolá en el que afirmaban haber atacado una estación de satélites cerca de Beit Shemesh, e incluyeron un vídeo que Hezbolá había compartido y que había sido tomado de las redes sociales.
Algunos periodistas han señalado, sin embargo, que la censura parece menos estricta esta vez que durante la Guerra de los 12 Días del verano pasado, y que el ambiente en la calle es algo diferente –quizás porque los ataques iraníes han causado menos víctimas israelíes–.
“El año pasado, el estado de ánimo del público parecía un poco más hostil, con la ultraderecha afirmando que Al Jazeera y otros medios estaban retransmitiendo desde lugares donde no deberían estar”, declaró a +972 un periodista que trabaja para un medio de comunicación internacional. “Recuerdo que la policía comprobó las tarjetas de identificación de los periodistas después de que filmáramos las secuelas de un ataque porque les había provocado un activista de ultraderecha. Pero esta vez no he visto nada parecido”.
Oren Ziv es fotoperiodista, reportero de Local Call y miembro fundador del colectivo fotográfico Activestills.
Este artículo se publicó originalmente en +972 Magazine.
