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Lo del lujazo

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1- Esto irá, como siempre, del afuera al adentro. Es imposible ya hablar del adentro como objeto cerrado. El sentido de estos artículos es, ahora que lo pienso, crear, dibujar un afueradentro, una instancia simultánea en la que ocurren las cosas importantes, como en el amor, si bien, snif, sin amor en absoluto.

2- En el momento en el que escribo la “o” de la palabra momento, en el afuera ha concluido un acuerdo para un tratado EEUU-Irán, que se firmaría el 19J. Es decir, esta semana y, a la vez, dentro de mil años. No ha trascendido aún el tratado en sí, por lo que, en su espera, el acuerdo tendría, como todo, tres posibles sentidos. A saber: a) su sentido literal, b) su contexto y c) su forma. Empezaré por la cosa b), que es más rapidita: el contexto del pacto es que participa en él al menos un Estado que no aspira a cumplir este u otro pacto, pues no cree ya en la regulación ni en el pacto de nada ni de nadie. Es decir, la Gran Nación Shoshoni haber firmado pactos más estables con Gran Padre Blanco. Pero ahora analizar la cosa a) que tener guasa.

3- Según a) la cosa consistiría en a.1) un alto el fuego de toda la vida y a.2) una serie de compromisos mutuos. Se a.3) reabriría Ormuz –¿con peaje o sin?– para aquellos a los que se les cerró, se a.4) irían levantado las sanciones de EEUU y ONU a Irán –un pastizal–, se a.5) irían liberando activos iraníes congelados a Irán –otro pastizal– y se a.6) irían recuperando sus ingresos petroleros –un tercer pastizal–. Se habla, incluso, de a.7) algún tipo de pago o indemnización millonetis a Irán. Sobre la cosa nuclear, habría a.8) tres versiones. Es decir, a.9) que igual no hay acuerdo nuclear efectivo. Parece ser, por otra parte, que a.10) quedarían fuera del acuerdo el programa iraní de misiles balísticos, el apoyo iraní a las milicias aliadas en la región y el papelón de Israel en todo esto. Lo que invita a suponer que este sería a.11) un pacto escaso, a desarrollar en los 60 días de tregua previstos. Es decir, que quizás a.12) este pacto no sea nada.

4- Para evaluar la calidad, fiabilidad y trazabilidad del pacto puede ayudar establecer c) su género y forma. ¿Qué tipo de pacto es? ¿A qué tipo de texto se retrotrae?

5- Una comparativa de –lo que se sabe de– este pacto con el pacto anterior, alcanzado en su día –2015– entre Obama y el régimen iraní, nos explicaría que aquel pacto –que Trump se peló el 28F, zas, iniciando una guerra en modo porque-yo-lo-valgo– era un pacto estructural y técnico para bloquear la vía iraní a la cosa nuclear por unos años, mientras que este otro es un mero acuerdo de desescalada de un conflicto. El de Obama fue un pacto profundo de no proliferación. Esto otro parece ser un pacto para la gestión de una crisis. Lo de Obama fue arquitectura a largo plazo. Esto otro es chabolismo, ese parche para el corto plazo. Vamos, que con este pacto Irán estaría más cerca de lo nuclear que hace una década. Plas-plas-plas. Pero, por encima de todo, hay otra diferencia entre el pacto de 2015 y el de esta mañana. Fundamental. Única. Original, al punto que puede explicar por sí misma el trumpismo. Aparten a los niños.

6- El de Obama era un tratado internacional entre dos Estados, creado y culminado a través del método diplomático. Con sus sellitos, sus cintas, su lacrado y su sanción, control y arbitraje. Este otro es muy posible que sea un documento privado. O, al menos, parte de un género que solo existe en algunos derechos civiles y administrativos. La declaración de intenciones, algo muy común entre empresas en EEUU y un indicativo de la ausencia estructural de diplomáticos norteamericanos en toda esta farfolla, en tanto........

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