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Lo de la acampada

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30.09.2026

1- El pasado sabadete nacía la Acampada 2.0. Una acampada no es espontánea. Requiere organización. Pero si pita se produce, en 3, 2, 1, una ola imprevista e incalculable de espontaneidad, como ha sido el caso, que se denomina desborde. No es fácil ni una acampada planificada, ni su desborde espontáneo. Dos cosas que, ya podemos afirmar, se han producido. 

2- Por aquí abajo sabemos un huevo de acampadas. Sabemos que a) son un hecho cívico. Es decir, la respuesta a un incivismo: b) el fracaso profundo de la política institucional, de sus funciones. Lo que crea c) estupor social profundo. Y, claro, son también un d) desborde, la canalización de la política por otros medios, no gangrenados. Esto que vemos es, así, un desbordamiento. Pero hay que matizar que, como con otros objetos inquietantes, como con los lanzallamas o las minifaldas, también hay diversos tipos de desbordamientos. Se miden por su independencia respecto de la política institucional. El desborde casi absoluto, difícil, nunca visto desde Barcelona 1936, son las instituciones actuando y legislando, de manera profunda, en la lógica del desborde. Para entendernos, eso no pasó, ni tan siquiera, cuando el 15M, un desborde descomunal, profundo, nunca visto, tan fuerte que envió al garete la joya de la corona del Régimen del 78. Su cultura oficial. Su verticalidad, su capacidad de marginar al no satisfecho. Pero que no consiguió, por ejemplo, ni gota de cambios legislativos. Si exceptuamos, claro, la Ley Mordaza, esa joya. Esta acampada, sorprendentemente, si bien es más humilde y acotada, parece, que la de 2011, ha provocado cambios en el Ejecutivo, que pueden trasladarse, el viernes 2 de octubre u otro día –un decreto tiene un mes de vida– a un cambio legislativo. Lo que es algo único, te pongas como te pongas. 

3- Esta acampada son, a su vez, dos acampadas. Veámoslas. 

Esta acampada son, a su vez, dos acampadas. Veámoslas

Esta acampada son, a su vez, dos acampadas. Veámoslas

4- La primera empezó el sábado 26S y finalizó, ante nuestras narices, a media mañana del martes 29S. En tanto que un fragmento concluso, esta acampada es más fácil de describir que la segunda, que empezó, también ante nuestras narices, a media mañana del martes 29S, tras el acuerdo, en Consejo de Ministros, de dos decretos Maricarmen. En el momento en el que escribo estás líneas, esa segunda acampada prosigue y parece ser que se multiplica en otras ciudades. Puede exportarse, hay tímidos indicios, a otras ciudades europeas, pues es una gramática. Sobre esta segunda acampada, aún difícil de describir, será interesante saber: a) cuánto tiempo durará, b) en qué culminará, qué forma definitiva aportará, si es que lo hace, a la política española. Si esa acampada –o las que surjan, como está sucediendo ya– c) seguirá siendo organizada y liderada por el Sindicato de Inquilinas (SI) o por otro grupo, estado de ánimo y/o programa. Es decir, saber si, por así decirlo, se desborda el desborde. Y será interesante –y dramático– ver si esta segunda acampada d) supera el enfrentamiento con el Judicial, que el pan-PP ha planteado. Es importante –habla de la época, de dónde estamos, de la zona gris en la que nos movemos– que tanto Ayuntamiento como CAM hayan optado, para zanjar la situación y así poder volver a hablar non-stop de Ceuta, por Zanjanator, es decir, por la Justicia, ese nuevo Ejército años 30 –importante: la condena al fiscal general, sin pruebas de ningún tipo, y el sobreseimiento arbitrario de las denuncias a Ayuso, por lo de su ático, confirman que el TS, el vértice de la pirámide judicial, su emisor de doctrina, está en far west–. Por lo mismo será importante ver si la e) presumiblemente represión jurídico-policial afecta, de producirse,........

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