Una carta para vosotros
Lamento mi incapacidad para mantener esta columna, esta opinión, con más asiduidad, con más regularidad en el tiempo. Me justifico botando la culpa a las variadas tareas pastorales que tengo asignadas: atención catequética a los Hogares de Acogida de niñas, niños y adolescentes y Centros de Reintegración de la Gobernación, a los menores trabajadores en situación de calle con quienes me encuentro los días sábados en nuestro lindo centro histórico, al Comedor Solidario “San Cristóbal”, que ofrece, también cada sábado, un reconfortante almuerzo a cerca de doscientas personas que se aproximan al Coliseo “San Cristóbal” y en la plaza San Francisco y calles cercanas. Y no falta la necesaria atención humana y espiritual a quienes se acercan con el deseo de ser escuchados como es el caso de los alumnos de las Unidades Educativas “San Juanillo” y “Quiroga”.
En la vida de un padrecito se da la paradoja de patear ahora las calles del Mercado Campesino en busca de algún chaval en malos pasos y a la media hora se cambia el escenario y uno termina hablando con un abuelito que cuenta sus penas para, a continuación, acudir a administrar los últimos sacramentos a un........
