Ser latino, ser musulmán
Mientras mandatarios en todo el mundo se rinden ante Donald Trump –algunos hincados–, el presidente de Estados Unidos encuentra resistencia en espacios culturales dentro de su propio país, que difícilmente podrá revertir.
Trump se asemeja más al Calígula de la Roma inmoral que a Cayo Graco de la gloriosa república. Como sucede con todos los imperios, en su caída, asoman los líderes más decadentes. Las relaciones develadas en los archivos del depredador Jeffrey Epstein son la punta del iceberg de esa decrepitud. Hace un siglo, Franz Kafka y Reiner Maria Rilke la anunciaban.
Las alternativas florecen desde afuera, desde “los bárbaros”. Frente a esa desolación ética y estética, en el corazón de Estados Unidos surgen fuerzas renovadas, frescas, alegres, especialmente aborrecidas por Trump y por los supremacistas estadounidenses.
Benito Antonio Martínez Ocasio (1994), más conocido con su nombre artístico de Bad Bunny, heredó –quizá sin proponérselo– las líneas de resistencia cultural sembradas por otros movimientos como Fania, Willy Colón, Rubén Blades, Gloria Estefan, Jennifer López, Shakira. Más allá de........
