Salario en Chile: viviendo al mínimo
Mientras en el Congreso comienza la discusión del proyecto de sueldo mínimo del gobierno, sin la anuencia de la CUT, es un buen momento para analizar en forma comparada si el nivel actual es acorde a los ingresos de Chile y cómo se proyecta. Los autores de esta columna comparten sus conclusiones de dos estudios realizados sobre la base de la realidad nacional.
Imagen de portada: Mario Dávila / Agencia Uno
En el contexto actual de inicio del nuevo gobierno presidido por José Antonio Kast y la permanencia de altos niveles de desempleo total, parcial y potencial, el Ejecutivo debe ingresar un nuevo proyecto de ley para reajustar el salario mínimo a partir del 1 de mayo de 2026, cuyo valor actual es de $539.000 brutos y rige desde el 1 de enero de 2026. Una vez más, las expectativas de que se proponga una política de mediano plazo para aumentar el salario mínimo y que exista un debate profundo son muy bajas. Las autoridades económicas, como es de costumbre, omiten el debate sobre la suficiencia, el objetivo central de la política del salario mínimo, y sustituyen la discusión sobre el valor y la dignidad del trabajo, por el asistencialismo, la entrega de bonos y la generación de empleos sin importar su calidad.
De acuerdo con los datos entregados por la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica disponible, CASEN 2024, se puede concluir que en Chile existe un evidente atraso salarial, y que el bajo valor que presenta el salario mínimo es un fiel reflejo de ello. Esta columna permite establecer un completo panorama sobre la cantidad y el tipo de trabajadores/as que ganan el salario mínimo o menos y comparar su nivel con lo que se observa en otros países a partir de dos estudios publicados recientemente por Fundación SOL.
En primer lugar, se puede decir que las personas que ganan el salario mínimo no son un grupo minoritario. Al considerar el total de trabajadores y trabajadoras dependientes que se desempeñan en el sector privado (incluye servicio doméstico y asalariados de empresas externas en el sector público), se puede concluir que en Chile se registran 830.716 personas que ganan el salario mínimo o menos (todos los supuestos que se consideran para llegar a esta estimación puede encontrarla en el apartado metodológico del estudio “Trabajando por el mínimo: radiografía de quienes lo perciben”).
Los bajos salarios son un problema generalizado en Chile. La política del salario mínimo no sólo afecta a quienes lo reciben, sino que, a gran parte de la fuerza de trabajo, a través de un “Efecto Faro”, que ilumina e impacta la distribución salarial. Por ejemplo, el 70% de las y los trabajadores dependientes del sector privado gana menos de $800 mil líquidos.
Al caracterizar a las personas que ganan el mínimo según territorio, sector económico y tipo de empresa, se puede decir que: en tres regiones, más del 15% de los trabajadores dependientes del sector privado ganan el salario mínimo o menos (Arica y Parinacota, Coquimbo y Ñuble), y el 57,4% se encuentran en la Agricultura, Industria Manufacturera, Transporte y Comunicaciones, Comercio y Hoteles y Restaurantes. Además, en las grandes empresas también se paga el mínimo. Mientras en las microempresas el 18,7% ganan el salario mínimo o menos, en la gran empresa el 7,9% se encuentra en igual situación, una proporción mucho más alta a la esperada. A nivel global, 1 de cada 4 trabajadores y trabajadoras dependientes........
