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Los Institutos Milenio en Ciencias Sociales: una capacidad estratégica que Chile no puede perder

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28.04.2026

El autor de esta columna defiende el valor para el país de la mantención de los Institutos y Núcleos Milenio, cuya existencia queda en duda por las recomendaciones presupuestarias del Ministerio de Hacienda. Sostiene que «un país que renuncia a producir conocimiento propio sobre sus conflictos y transformaciones pierde capacidad de anticipación, de aprendizaje y de conducción democrática. Se vuelve más vulnerable a respuestas simplistas, a políticas mal calibradas, a decisiones tomadas sin comprensión suficiente de sus efectos sociales. Se vuelve, en definitiva, menos libre. Sostener los Institutos y Núcleos Milenio no es defender un interés corporativo ni el privilegio de un grupo académico. Es defender una infraestructura pública de conocimiento sin la cual el país queda peor equipado para conocerse, para nombrarse con precisión y para decidir —de manera más informada, más crítica y más democrática— su propio futuro».

Imagen de portada: Anid.cl

Hay decisiones que parecen técnicas y son, en realidad, filosóficas. La eventual descontinuación de los Institutos y Núcleos Milenio, deslizada en las recomendaciones presupuestarias del Ministerio de Hacienda, pertenece a esa categoría. No se trata de ajustar una partida entre muchas: se trata de decidir si Chile seguirá invirtiendo en la capacidad de comprenderse a sí mismo.

El Programa Milenio cubre un amplio espectro disciplinario, desde las ciencias exactas y naturales hasta las humanidades. Todas sus líneas son valiosas. Pero existe una dimensión de ese espectro que resulta particularmente estratégica para la vida democrática: aquella que tiene por objeto la propia sociedad. Las ciencias sociales no estudian fenómenos externos al ser humano; estudian las formas en que las personas se organizan, se gobiernan, se excluyen o se reconocen. Su objeto de estudio es, en última instancia, nuestra capacidad de vivir juntos. Y esa capacidad necesita, para sostenerse, instituciones estables que la examinen con rigor y continuidad. Los Institutos y Núcleos Milenio en el área social son, en Chile, la expresión más desarrollada de esa condición.

EL ESPEJO QUE PERMITE VERNOS

El antropólogo y médico Didier Fassin, titular de la cátedra «Questions morales et enjeux politiques dans les sociétés contemporaines» del Collège de France —donde acaba de publicar el libro Leçons de ténèbres (2025), derivado de su curso sobre las formas de la violencia— lleva años argumentando algo que debería resonar en este debate. Las ciencias sociales no se limitan a describir el mundo: lo interrogan. Producen una crítica en el sentido más profundo del término: no la crítica como queja o impugnación, sino como examen de las condiciones que hacen posible que ciertas desigualdades, ciertos ejercicios del poder y ciertas formas de violencia sean vividas como naturales, como inevitables, como simplemente lo que hay. Las ciencias sociales hacen visible la contingencia de lo que se presenta como necesidad. Y esa visibilidad........

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