Richard Gelfond: el hombre que convirtió IMAX en un negocio millonario
Cualquier guionista medianamente apañado podría convertir la vida del director ejecutivo de IMAX en una película sobre el manido sueño americano. La historia de Richard Gelfond (Nueva York, 1955) es el epítome del hombre de negocios hecho a sí mismo, una de esas historias capaces de enamorar a Hollywood y a Wall Street a partes iguales. Comenzó limpiando zapatos de niño y ahora se codea con el director y los actores del momento. El éxito en taquilla de La odisea, de Christopher Nolan, rodada íntegramente con cámaras de cine IMAX, ha disparado los ingresos de la compañía al frente de la que lleva 30 años y la ha vuelto a poner en boca de todos en un momento en el que se explora su venta.
Gelfond nació y creció en un barrio obrero de Plainview, una localidad de Long Island. Su madre era ama de casa y su padre trabajaba en un taller de peletería, un empleo estacional y con un sueldo modesto que condenaba la economía familiar a la inestabilidad y la estrechez. No es fácil ser feliz cuando no salen las cuentas y su hogar era ejemplo de ello. Con seis años visitó a su padre durante la jornada laboral y el jefe ordenó a este volver al trabajo. “Aquel día decidí que quería tener el control de mi propio destino”, escribió en The New York Times.
Empezó a ganarse sus primeros dólares como limpiabotas a los ocho años. A los 12 cortaba el césped de los vecinos. También trabajó en envíos en una empresa textil. En el instituto puso en marcha una publicación deportiva mensual, que llegó a tener una tirada de 25.000 ejemplares y que cerró cuando la imprenta reclamó facturas acumuladas.
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