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Las lecciones aprendidas de la bomba atómica sirven para la inteligencia artificial

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19.06.2026

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Se hace bola leer tanto lirili sobre Inteligencia Artificial y ver tan poco lerele. Esta tecnología se encuentra en un momento crítico para mostrar si su uso masivo tiene sentido económico, es factible, asequible y accesible. Estamos en el paso previo a puerta grande, o enfermería. Lo vemos.

En la última semana, EEUU pausó una guerra y comenzó otra. El armisticio con Irán ha opacado el nacimiento del gran conflicto nuclear del siglo XXI: el control de la Inteligencia Artificial. Y, ojo, que los dos casos pueden terminar con un resultado similar para el país que ha desatado la ofensiva.

La decisión el pasado viernes de cortar el acceso a los extranjeros del modelo más avanzado de la empresa Anthropic es un precedente que moldea el curso de la carrera por el dominio de la IA y nos devuelve a estrategias de otra época. En 1946, EE UU promulgó la ley de Energía Atómica, también conocida como McMahon, que impuso el control y secreto total sobre el desarrollo nuclear, prohibiendo compartir cualquier conocimiento con terceros países. EEUU era el único país que tenía en ese momento armas nucleares y su aplicación cortó de facto el intercambio de información con los países aliados, lo que se entendía provocaría un retraso en sus programas.

Washington puede tirar de historia para recordar qué sucede cuando hay una brecha de seguridad, como le ocurrió en el ultrasecreto laboratorio de Los Álamos. La película Oppenheimer describe la operativa de aquel campo militar aislado del mundo donde se reunió a los mejores investigadores de la época para desarrollar la bomba atómica, incluidos algunos extranjeros como el comunista Klaus Fuchs. Fuchs acabó filtrando a la Unión Soviética parte de los secretos de la investigación y catapultó el programa de Moscú creando el orden bipolar de la Guerra Fría.

Las filtraciones de Fuchs continuaron incluso después de la promulgación de la ley Atómica, que causó el efecto contrario al deseado. En un primer momento, se consolidó el monopolio nuclear de EEUU pero esto llevó a los países aliados (y a los enemigos) a desarrollar sus propios programas nucleares. Se aceleró la proliferación y fragmentación de la carrera nuclear que a mediados de los años cincuenta entró en otra fase de átomos por la paz, con los acuerdos de no proliferación y los ejercicios de información compartida.

Si algo sabemos es que la historia rima, o se repite, y los paralelismos con aquel momento histórico son evidentes. También lo son las diferencias: la IA está siendo impulsada por empresas privadas y el rival del nuevo orden es China, no Moscú.

Que la IA esté en manos privadas no la libra del control estatal. El viernes Washington recordó que tiene el poder de lograr en unos minutos cortar el servicio de un producto a todo el planeta. Este riesgo había sido minimizado por muchos y ya ha sucedido. La experta española en IA Lucía Velasco, recuerda la paradoja de la regulación. “La industria dice que la UE está matando el sector por el exceso de regulación como la Ley IA. Pero EEUU ha mostrado que tiene métodos mucho más efectivos para ejercer su control”.

Es necesario aquí el inciso de que la UE es dependiente de otras muchas otras empresas estadounidenses para funcionar en su día a día, como hemos venido detallando en este boletín. El sector más destacado es el de los pagos electrónicos, con VISA, Mastercard, American Express y todos los Pay en manos de EEUU. Si Washington diera una orden de suspender la operativa a extranjeros, se caería el sector financiero (y provocaría una recesión inmediata, se entiende que indeseada por los americanos). Algo similar ocurriría en la Defensa o en la operativa de muchas centrales nucleares, por poner algunos ejemplos paradigmáticos.

La reacción lógica a lo ocurrido el viernes es que cualquier país del mundo acelere la reducción de interdependencias con EEUU. Todas. No solo la de la IA. Y aunque resulte difícil de creer, no es en el asunto tecnológico donde Europa está peor (es mucho más crítica su situación bancaria o de defensa).

Por lo pronto, existen todavía en el mercado modelos de IA de fuentes abiertas fuera de EEUU con los que los usuarios pueden seguir operando, aunque no sean la denominada tecnología de frontera, esto es, la última línea del conocimiento (y que justo gestionan Open AI y Anthropic). La que tiene mayor desarrollo es la China con su modelo Deep Seek que volviendo al paralelismo de la carrera nuclear, está más avanzada respecto al nivel que tenía Moscú cuando se declaró........

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