Colgar, colgar y colgar
Colgar, colgar y colgar
Tania Rendón Portelles
Tania Rendón Portelles
Autor(es): Tania Rendón Portelles
Nadie imaginó que el perchero, dos siglos después, también sostendría bolsos, bufandas y la dignidad de quienes entran a casa y no saben dónde dejar la ropa
Hubo un tiempo en que la ropa se apilaba. Sobre sillas, camas, baúles o, directamente, en el suelo. Los sombreros rodaban, las levitas se arrugaban y los abrigos parecían mudar de dueño cada noche. Hasta que alguien —un iluminado con paciencia o un desesperado por orden— decidió que era mejor colgar que doblar. Tal vez así nació el perchero, sin aspavientos ni patentes.
Los historiadores del artilugio sitúan su origen en Francia, mas el perchero moderno, tal como hoy lo conocemos, tomó forma en Europa entre los siglos XVIII y XIX, pese a los antecedentes de soportes para sombreros y prendas en otras culturas y épocas.
La burguesía empezaba a acumular prendas y accesorios, y el clásico gancho de pared era insuficiente. Hacía falta algo con personalidad. Una estructura que no solo sostuviera, sino también se mirara. De esta forma, de un artesano cansado de recoger capas del piso, surgió la primera pieza vertical con brazos y cabeza: un árbol doméstico, sin raíces ni hojas, con la noble misión de........
