Un ajedrez voluntarioso
Un ajedrez voluntarioso
Autor(es): Rafael Pérez
En el Capablanca de 2026, Cuba también cerró filas en torno a sus cinco olímpicos y la próxima cita de Samarcanda, en un torneo que mezcla tradición, cantera y urgencia competitiva
Hace pocos días, en más de una visita al emblemático Hotel Nacional, pude reencontrarme con la pujanza del ajedrez cubano. Allí se celebraba una nueva edición de los torneos Capablanca.
Quizás a no pocos lectores, como me ocurrió a mí, le hayan venido a la mente recuerdos recientes, incluida una larga entrevista de BOHEMIA (Jaques al comisionado), publicada no hace mucho en nuestra centenaria revista, fundada en el ya muy lejano año 1908.
Este torneo, creado en 1962 por iniciativa del Comandante Ernesto Che Guevara en homenaje a José Raúl Capablanca, es uno de los eventos internacionales más antiguos del continente. Su primera versión se jugó en el Habana Libre, con 22 concursantes de 12 países, y desde entonces ha sido escenario de normas, títulos y anécdotas integrantes de la historia del ajedrez.
Berdayes y el doblete
En esta edición, se creó el grupo Abierto (o Absoluto), en el cual sobresalió el Gran Maestro habanero Dylan Isidro Berdayes Asón. Con 2460 puntos Elo, cerró la prueba en la cima con 7 unidades de 9 posibles, y reafirmó su condición de figura ascendente del equipo nacional.
También se adjudicó el torneo Blitz (modalidad de ajedrez muy rápida, donde cada jugador dispone de 10 minutos o menos para toda la partida) completando un doblete confirmador de su excelente momento competitivo.
Medio punto por debajo, en el Abierto, el también cubano Jorge Roberto Elías Reyes (2508, el de mayor Elo del certamen)........
