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El CAE, una deuda que Chile contrajo consigo mismo

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17.06.2026

Cada vez que reaparece el debate sobre el Crédito con Aval del Estado (CAE), la discusión pública suele concentrarse en una pregunta aparentemente sencilla, ¿por qué tantas personas no han pagado sus deudas? La interrogante parece razonable, pero resulta insuficiente para comprender la magnitud del fenómeno. Antes de examinar las decisiones individuales de cientos de miles de deudores, vale la pena preguntarse cómo se construyó el sistema que los llevó hasta este punto. Las deudas no surgen de la nada. Detrás de ellas existen decisiones políticas, regulatorias, económicas y educativas que moldean las oportunidades reales de las personas.

La historia del CAE no pertenece exclusivamente a la izquierda ni a la derecha. Tampoco puede atribuirse únicamente a los estudiantes, a las universidades o a los bancos. Se trata de una responsabilidad compartida que atraviesa gobiernos, instituciones y generaciones. La crisis actual no apareció de un día para otro. Se fue incubando lentamente a medida que el sistema educativo chileno modificaba las condiciones de acceso al trabajo y transformaba la educación superior en una necesidad cada vez más difícil de evitar.

Durante gran parte del siglo pasado, la educación técnico-profesional ofrecía una alternativa relativamente clara para miles de jóvenes. Los liceos técnicos formaban electricistas, mecánicos, asistentes contables y otros especialistas que podían incorporarse al mercado laboral apenas concluida la enseñanza media. Para muchas familias de sectores medios y populares, esa formación representaba una vía concreta de movilidad social sin necesidad de asumir grandes costos económicos, a modo de anécdota, yo mismo estudié en un liceo técnico profesional, el Liceo Benjamín Franklin de Quinta Normal, y aún recuerdo lo que mi madre me dijo cuando me matriculó ahí: “Hijo, yo no tengo posibilidades de brindarte educación superior, por lo que aquí podrás tener un título técnico para trabajar y estudiar en lo que quieras en el futuro”.

Con el paso de los años, diversos cambios curriculares y normativos fueron debilitando esa función. Los liceos técnicos dejaron de entregar títulos viables y comenzaron a transformarse en una etapa intermedia que exigía continuar estudios superiores para acceder a oportunidades similares a las que antes podían obtenerse directamente........

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