Kast y la seguridad: mucho sheriff, poca gestión
La seguridad de los chilenos es demasiado importante para convertirla en un laboratorio de improvisaciones. Pero al gobierno del presidente José Kast parece gustarle gobernar como quien arma un mueble sin leer las instrucciones: primero aprieta los tornillos, después mira el manual y, cuando sobran piezas, anuncia una reforma constitucional.
Durante la campaña todo parecía bastante más sencillo. En diciembre de 2025, Kast decía que a los prófugos de la justicia también les quedaban 95 días: si se entregaban, tendrían una posibilidad de rehabilitación; si no, “vamos a ir por ustedes y los vamos a encontrar”, decía.
La cuenta regresiva era formidable como eslogan. Casi podía imaginarse a los prófugos mirando el calendario, tachando los días y preparando ordenadamente su bolso para presentarse en tribunales. El pequeño inconveniente es que gobernar un país resulta bastante más complicado que solo hablar.
Después vino la ministra Trinidad Steinert y protagonizó una escena difícil de superar: reconoció que no esperaba que se necesitara un plan de seguridad “estructurado, concreto”. Luego anunció que habría uno “por escrito, con formato y todo”. Hay frases que la oposición jamás podría inventar porque serían consideradas exageradas. Esta fue dicha por la propia autoridad encargada de la seguridad del país.
Es decir, el Gobierno que había llegado anunciando que tenía clarísimo qué hacer contra la delincuencia descubrió, una vez instalado, que un plan de seguridad debía tener la extravagante característica de ser un plan. Y, para colmo de modernidad administrativa, debía estar........
