Las víctimas importan, aunque el ministro las olvide
Dar beneficios a condenados por graves delitos contra las personas, contra la libertad y la seguridad sin consideración de las víctimas, es una atrocidad. Una conmutación de pena para el moribundo para permitir que muera rodeado de su familia en lugar de hacerlo con la presencia de otros condenados por graves delitos como él. Pero ni indulto ni libertad.
Hace unos días escribía en otro medio sobre el tema que se ha puesto en el tapete: el perdón. Hay quienes piden perdón para las personas condenadas por violaciones de los derechos humanos durante la dictadura o durante los hechos violentos después del 18 de octubre de 2019. Otros piden que se indulte a todos los que están enfermos graves en las cárceles o para quienes se ven afectados por estados de demencia. La muerte de Aliste, condenado por la muerte de un policía, mientras estaba preso sensibilizó incluso a los defensores a ultranza de “nuestros carabineros” y lo utilizaron como ejemplo de la benevolencia que debe tenerse con los enfermos terminales.
Estoy de acuerdo que es un acto de misericordia permitir que quien está moribundo, pueda llegar a su final de la vida en su casa o rodeado de sus familiares, en lugar de hacerlo con la presencia de otros condenados por graves delitos como él. Entonces, más que indulto, podría plantearse una especie de conmutación de pena.
El tema de la enfermedad mental irreversible puede motivar el traslado a un hospital, pero no me parece que el indulto. A diferencia del general Pinochet que no pudo ser condenado por su estado de demencia, ellos fueron procesados y condenados en el mismo estado mental en el que cometieron sus delitos y deben llegar hasta el final con sus condenas, cumpliendo en la cárcel (lo que puede ser cruel y un castigo adicional para sus compañeros de prisión) o en un hospital para enfermos mentales irrecuperables.
A quién corresponde el perdón
El perdón, repito, es un acto de conmiseración, que corresponde en primer término, a quienes fueron ofendidos con la conducta que motivó la sanción penal.
Quienes piden que el Estado, a través del gobierno, decrete un indulto, están olvidando a quienes fueron víctimas de los delitos. A los que sufrieron la agresión o a sus familiares sobrevivientes. Ellos tienen la primera palabra. Y esto no es raro, porque en general quienes claman ansiosamente por estos indultos, tienen un razonamiento que he escuchado muchas veces, en el cual las víctimas no tienen importancia.
La primera frase –me la decía un........
