Cariñitos (merecidos) a Bellingham
José Mourinho siempre ha sido fértil en sus conferencias de prensa. Se extiende en sus explicaciones, contrariedades, enfados y, de vez en cuando, en lisonjas que suelen corresponderse con tiempos apacibles. Estos de ahora lo son. Tres partidos, tres victorias, sin sombras en el horizonte. Tres partidos donde el impacto de Bellingham ha sido decisivo y el técnico portugués no ha perdido un segundo en recordárselo y transmitirlo con reiteración a la opinión pública. Es su jugador con letras mayúsculas.
Bellingham marcó un enfático gol contra el Málaga, después de una jugada en la que se deshizo de su marcador, Izan Merino, con un soplamocos que el árbitro consideró legal, porque lo era, incluso en este fútbol pejiguero, y luego se marchó incontenible, con la típica superioridad física que los jugadores españoles temían de los alemanes hace 50 años. Bellingham es todo proteína en un chasis de 1,90 metros y unas piernas que pisan el césped con un poderío marcial.
Fue el primer remate en serio del Madrid, ya mediada la primera parte,........
