El viaje de Arteta hacia el pragmatismo
Tras ganar sólo dos de los últimos siete partidos, los gunners llegan con dudas al Metropolitano. La lesión de Havertz devuelve el protagonismo a un Gyökeres que no ha convencido.
Una transformación progresiva
Cuando Mikel Arteta volvió al Arsenal como entrenador a finales de 2019, todo el mundo lo entendió como un movimiento lógico que daba continuidad al estilo de juego que había transformado a los gunners durante la época de Wenger (y que, en cierto modo, se había perdido durante la etapa de Unai Emery). Al fin y al cabo, el donostiarra había jugado a las órdenes del alsaciano y era el tipo de centrocampista creativo que mejor definía aquella idea de fútbol, además de haberse formado como asistente de Pep Guardiola en el Manchester City. Y, en efecto, los primeros años respondieron a esa expectativa: un equipo muy rico en salida de balón, con movimientos tácticos permanentes que buscaban facilitar la asociación y con una clara intención de progresar mediante cadenas de pases. La realidad es que........
