El ridículo y estupidez de las Morillo: El día que decidieron fusionar el himno nacional
Confieso que uno puede acostumbrarse a casi cualquier cosa. Después de tantos años viendo cómo se reinventan las instituciones, las ideologías, las promesas, las revoluciones y hasta las explicaciones de lo inexplicable, uno desarrolla cierta resistencia inmunológica al absurdo.
Pero siempre aparece alguien dispuesto a demostrarnos que todavía quedan niveles por alcanzar, rozando el multiverso del cringe intergaláctico. Ahora resulta que también podemos fusionar los himnos nacionales como si se tratara de un remix de reguetón barato en una fiesta patronal de mal gusto. Y ahí sí me declaro derrotado, pidiendo asilo político en el silencio.
Porque una cosa es cambiar una canción, versionarla, interpretarla de otra manera o hacerle un arreglo musical decoroso. Eso pertenece al mundo de la música y del talento real. Incluso las propias Morillo tienen amplios antecedentes de incorporar fragmentos del himno venezolano en trabajos musicales de dudosa reputación; en 2019, Lila, Liliana y Lilibeth participaron en Mi Venezuela, que mezclaba estrofas del himno con un mensaje de esperanza que dejó a más de uno buscando un Tylenol (elcooperante.com). Pero de ahí a convertir el himno nacional en una especie de batido patriótico con proteína barata hay un trecho considerable, digno de nominación al premio Nobel de la pendejada.
Imagino la reunión de marquesina donde nació la idea, iluminada probablemente por bombillos parpadeantes y mucha laca fijadora.
—Tenemos un himno nacional. —Correcto. —Los gringos tienen otro, O say, can you see... —Correcto. —¿Y si los juntamos y metemos el Star-Spangled Banner junto al Gloria al Bravo Pueblo para que suene moderno y a nadie le importe la dignidad? Silencio sepulcral.
Alguien mira al techo buscando inspiración divina. Otro mira el café frío. Una tercera persona, que evidentemente no tenía neuronas que perder, pregunta con ojos de iluminación mística:
—¿Y cómo no se nos había ocurrido antes esta genialidad digna de psiquiátrico? Y así nació probablemente uno de los conceptos musicales más revolucionarios y estúpidos de nuestra historia: la patria fusión, versión circo de tres pistas.
Porque parece que ya no basta con tener un himno respetable. Ahora queremos un himno con invitados especiales, alfombra roja y........
