Planificación, una medida imprescindible de gobierno contra la inflación
El pueblo de Venezuela ha sufrido grandes ataques no solo del enemigo natural, como lo es Estados Unidos, sino de los empresarios nacionales quienes sin las menores consideraciones y ante la actitud paralizada del gobierno, suben los precios con las más variadas excusas, pero que el pueblo soporta y no logra explicarse plena y racionalmente.
Una de las causas de esta inflación indetenible, es la ausencia de un plan de ataque a la inflación, estudio y seguimiento en todas sus manifestaciones y a todos sus agentes nacionales. En Venezuela se declara la planificación, inclusive hay ministerios para eso, pero no se practica. Porque la planificación es investigación, evaluación y establecimiento de metas cuantitativas, asumidas para la dirección de procesos e instituciones. La planificación es unificadora de las instituciones y por lo tanto del país, por ser todos medidos de la misma manera. En este caso en la lucha contra la inflación.
Por ello si llegamos a tener una verdadera planificación económica, que contribuya o sea el soporte de una Venezuela industrializada, y que asuma su papel rector de estabilización económica del país, esta no estará basada solamente en la escala macroeconómica con medidas monetarias aisladas, sino en el proceso de creación de una planificación sistemática que incluya también la acción específica sobre de la estructura de costos de cada producto que llegue al mercado.
El esquema de vinculación al dólar que hoy asfixia al consumidor revela que la inflación al final resulta de una falla de diseño en la planificación y seguimiento de la producción y del mercado que puede revertirse mediante una hoja de ruta técnica bien definida. Esta planificación es el eje fundamental para la creación de un mercado interno de divisas, donde el flujo de moneda extranjera responda a las necesidades reales de la producción y no a la especulación rentista. Una visión planificadora realista exige identificar los nodos críticos en rubros de alto consumo, , para ejecutar acciones de desdolarización que ataquen la causa raíz de la inflación interna.
Aunque mucho se hable de socialismo, en su práctica el productor se enfrenta en solitario al mercado, y el estado cuando aparece es más como un factor restrictivo o normativo, algunas veces hasta corruptivo, que como el acompañante que maneja los factores para lograr una producción creciente, costos controlados y en reducción, beneficios crecientes para el productor y la sociedad. La producción no es solo una actividad privada sino una producción social, pues las empresas producen con la sociedad y sus factores y para las necesidades de esta sociedad. Con la planificación el estado asume una dimensión y una acción que hace de la producción una acción conjunta, cada una con sus responsabilidades, de mutuo apoyo y entre ellas el esfuerzo permanente para controlar la inflación.
La soberanía que es también económica no solo política depende de muchos factores que solo la planificación puede concatenar, unir en función de ese objetivo común, con acciones concretas reforzando la capacidad de medir, corregir y proyectar nuestra propia capacidad productiva, comercial, financiera. Con la planificación podemos lograr dar un tratamiento específico a cada producto y a cada sector productivo, logrando que cada recurso sea trazable y cada meta cuantificable. Solo con la planificación (hay que trabajar duro en ella) se puede superar la incertidumbre que generan los agentes individuales para dar paso a un sistema robusto, donde el bienestar del pueblo sea el indicador principal del éxito de la gestión pública.
No se puede seguir sin un accionar ante situaciones como el aumento de precios de productos no tiene nada que ver con el mercado de divisas o muy mínima, por ser de totalidad de insumos nacionales, pero que registran aumentos paralelos a los que especulativamente se realizan en el mercado de divisas. Esta actitud comercial genera el efecto perverso que ante el aumento generalizado de los precios, los sectores no vinculados a las divisas tienen que plegarse a ello para no perder su poder de compra. Es un efecto creciente que nos vulnera.
Podemos tomar el caso para este planteamiento el de los insumos agrícolas y la alimentación animal. Hoy, el precio del pollo y los huevos sube con el dólar porque su estructura de costos depende hasta en un 70% de alimentos balanceados importados. La acción planificadora inmediata consiste en escalar la producción nacional de maíz amarillo y soya, conectando de forma directa a los productores de cereales con las plantas de beneficio bajo contratos de suministro estable. Al influir en estos insumos, neutralizamos con una acción planificada y planificadora el impacto del tipo de cambio.
Además elaborar y dar conocer un plan de este tipo donde participen todos los agentes involucrados, así superó Japón sus limitaciones productivas después de la II Guerra Mundial, es además altamente estimulante para toda la población, a menos que despidan a los que lo propongan, que vería un accionar decidido de gobierno para superar nuestras limitaciones, unas heredadas otras inducidas, como un camino necesario y válido para avanzar. Implementar una planificación integral y efectiva permite asumir las fallas en cualquier momento y se utilizan como un insumo más de la planificación. Es así.
