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Futuros posibles y la encrucijada de la paz global

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07.04.2026

La historia contemporánea ha demostrado que los conflictos en el Medio Oriente no son eventos aislados, sino catalizadores de transformaciones profundas en el sistema internacional. Un ataque no provocado de Estados Unidos e Israel contra Irán no solo reconfigurará el equilibrio regional, sino que abrirá un abanico de escenarios globales con implicaciones económicas, políticas y éticas de gran alcance. Este artículo propone tres escenarios posibles —escalada sistémica, contención negociada y reconfiguración del orden internacional— analizados desde la economía global, el derecho internacional y la paz y seguridad mundial. Se hace lo posible para interpretar las vías que marcarán las naciones o un conjunto de ellas para los años venideros.

En cuanto al Escenario 1: Escalada sistémica y fragmentación global

Para los asuntos de la Economía en general: el shock energético y la desigualdad mundial. En este primer escenario, la respuesta iraní —directa y a través de actores aliados— ha provocado una escalada militar regional que afecta rutas críticas como el estrecho de Ormuz. El impacto inmediato es un aumento abrupto en los precios del petróleo, generando inflación global.

Un economista europeo, el Dr. Klaus Reinhardt, advirtió, que "la interrupción sostenida del flujo energético desde el Golfo desencadenará una recesión similar o peor a la crisis de los años setenta, pero con mayor interdependencia financiera". Desde América, la profesora Susan Delgado señala que "las economías emergentes son las más golpeadas, con aumentos en el costo de alimentos, transporte y energía que exacerban la pobreza". Por su parte, el analista chino Li Wen propone que "China aceleraría la diversificación energética y consolidaría alianzas comerciales alternativas, debilitando aún más el sistema dominado por el dólar". El resultado es una economía global fragmentada, con bloques comerciales rivales y una creciente desigualdad entre países productores y consumidores de energía.

Dentro de los asuntos de Política y derecho internacional: erosión del orden jurídico. Desde la perspectiva del derecho internacional, el ataque no provocado debilita principios fundamentales como la soberanía y la prohibición del uso de la fuerza, establecidos en la Carta de las Naciones Unidas. El jurista ruso Alekséi Morozov afirma que "este tipo de acción consolida una tendencia hacia la instrumentalización del derecho internacional por las grandes potencias". Un especialista asiático, la profesora Ananya Sen, advierte que "los países del Sur Global perderán confianza en los mecanismos multilaterales existentes". Desde el Indo-Pacífico, el académico australiano David Lin sugiere que "podremos ver el surgimiento de un nuevo organismo internacional impulsado por potencias emergentes, como una alternativa al sistema actual". Este escenario implica la progresiva irrelevancia de instituciones tradicionales y la aparición de marcos normativos paralelos, posiblemente regionalizados y menos universales.

Para los cimientos de la Paz y seguridad global: crisis de legitimidad. En términos éticos y de credibilidad, la escalada viene generando una profunda desconfianza hacia las potencias occidentales en especial sobre EE.UU e Israel. El experto estadounidense Michael Harrington reconoce que "la legitimidad moral y ética de Estados Unidos está gravemente comprometida, afectando su capacidad de liderazgo global". Desde Rusia, Natalia Petrova sostiene que "la narrativa de doble estándar se consolidó, justificando acciones similares por otros actores". El estratega chino Zhang Wei concluye que "la percepción de injusticia alimentaría, conflictos latentes en otras regiones". La consecuencia es un mundo más inestable, con menor cooperación y mayor propensión a conflictos armados.

En relación al Escenario 2: Contención negociada y equilibrio precario

En la Economía: volatilidad controlada. En este segundo escenario, tras la fase inicial de la guerra, las potencias pudieron lograr contener el conflicto mediante canales diplomáticos. Los mercados debieron reaccionar con volatilidad, pero sin colapso, pero la realidad es otra. El economista europeo Reinhardt sugiere que "los bancos centrales jugarán un papel clave en estabilizar los mercados". Desde Estados Unidos, Delgado indica que "las cadenas de suministro se adaptarán rápidamente, aunque con costos adicionales". Li Wen añade que "Asia podrá beneficiarse como mediador económico, fortaleciendo su rol en el comercio global". La economía global ya experimenta ajustes negativos, pero se pudo evitar esta crisis estructural.

Bajo la Política y derecho internacional: reformas graduales. La crisis actúa como catalizador para reformas en el sistema internacional. Morozov plantea que "se abriría un debate serio sobre la necesidad de mecanismos de rendición de cuentas más efectivos". Sen propone "la inclusión de nuevas potencias en la toma de decisiones globales". Lin sugiere que "podría surgir un organismo complementario a la ONU, con mayor representatividad regional". Este escenario no implica una ruptura, sino una evolución del orden internacional hacia mayor pluralidad.

Para la Paz y seguridad global: reconstrucción de confianza. Aunque dañada, la confianza internacional podría ser parcialmente restaurada. Harrington afirma que "la diplomacia preventiva ganaría protagonismo". Petrova considera que "los acuerdos de seguridad regional serían clave para evitar futuras escaladas". Zhang Wei destaca que "la cooperación en temas globales como el cambio climático podría servir como puente". La paz sería frágil, pero sostenible si se fortalecen los mecanismos de diálogo. Recordemos lo que pasó después de 1919 con el tratado de Vesalles y el "fin" de la Primera Guerra Mundial.

Para la elaboración del Escenario 3: Reconfiguración del orden internacional

Economía: transición hacia un nuevo sistema multipolar. En este escenario, el conflicto acelera una transformación estructural del sistema económico global. Se debilita la hegemonía del dólar y emergen nuevas monedas de referencia. Reinhardt observa que "Europa buscaría mayor autonomía estratégica". Delgado señala que "Estados Unidos enfrentará presiones internas para redefinir su política exterior". Li Wen concluye que "China lideraría la creación de instituciones financieras alternativas, consolidando un nuevo eje económico". El resultado sería un sistema multipolar, con mayor competencia, pero también oportunidades de diversificación.

Para la Política y derecho internacional: el marco normativo. El colapso parcial del orden actual dará paso a un nuevo marco regulador. Morozov propone "la creación de un tribunal internacional independiente con vinculante real". Sen sugiere "una carta revisada que limite el uso unilateral de la fuerza". Lin plantea "una arquitectura institucional basada en regiones, pero coordinada globalmente". Este nuevo sistema podría ser más inclusivo, pero también más complejo y difícil de consensuar.

En ese orden de idea está para la Paz y seguridad global: una ética internacional. La crisis obliga a redefinir los principios éticos que rigen las relaciones internacionales. Harrington reconoce que "Estados Unidos tendrá que reconstruir su credibilidad desde la humildad". Petrova afirma que "Rusia buscaría posicionarse como garante de un nuevo equilibrio". Zhang Wei concluye que "China promovería una visión colectiva basada en el respeto mutuo". La paz debe depender menos de lo militar y más de la legitimidad moral y la cooperación.

En cuanto a las Posibles salidas para Estados Unidos e Israel. Independientemente del escenario, las opciones de salida para Estados Unidos e Israel serían limitadas y complejas: 1) Retirada estratégica: Reducir la presencia militar y buscar acuerdos indirectos con Irán mediante intermediarios; 2) Negociación directa: Reabrir canales diplomáticos, posiblemente con mediación internacional, para establecer garantías de seguridad mutua. 3) Escalada controlada: Mantener presión militar limitada para crear desde una posición de fuerza, aunque con alto riesgo de error de cálculo un marco. 4) Reconfiguración de alianzas: Fortalecer vínculos con actores regionales para consolidar la influencia iraní sin confrontación directa. Cada opción implica costos políticos internos y externos, así como desafíos éticos significativos.

En conclusión, el ataque no provocado contra Irán no solo es un evento regional, sino un punto de inflexión en la historia global. Los tres escenarios presentados —escalada, contención y reconfiguración— no son mutuamente excluyentes, sino trayectorias posibles que podrían entrelazarse. La economía mundial enfrenta tensiones profundas; el derecho internacional, una crisis de legitimidad; y la paz global, una nueva ética sin precedentes. En este contexto, la credibilidad de los actores internacionales y la capacidad de crear nuevas reglas institucionales serán determinantes. El futuro no está escrito, pero sí condicionado por las decisiones presentes. La humanidad se encuentra, una vez más, ante la disyuntiva entre una devastación total o la cooperación. Elegir sabiamente no es solo una cuestión de estrategia, sino de supervivencia colectiva. Y ante esta realidad Venezuela debe sacar provecho para robustecer su independencia y autonomía de sus políticas internas y externas. Perder el tiempo es vacilar

De un venezolano, hijo de la Patria del Libertador Simón Bolívar.


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