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Crítica legítima y resentimiento dos términos al opinar sobre Venezuela…

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03.09.2026

"La objetividad no existe. Existe la coherencia. Y la coherencia, cuando se ejerce con el peso de la historia, pesa más que cualquier opinión de salón." ANACLETO

El Bohemio tenía ese olor a café recalentado y a verdad que se abre paso. No era una tertulia cualquiera. Sobre la mesa del rincón, Anacleto no tenía periódicos desplegados. Tenía una libreta de tinta verde con una lista de preguntas escritas a mano. A su alrededor, la profesora, el coronel retirado, el boticario, el viejo periodista, el sindicalista, un obrero, Carmen y el pichón de periodista esperaban. En mesas cercanas, varios desconocidos escuchaban con atención. El pichón de periodista fue el primero en hablar. «Anacleto, esto es un caos. Dicen que el acuerdo con Estados Unidos es una traición. Que Delcy entregó la patria. Que los 65.000 millones de barriles se van por 100 años. ¿Qué es verdad?»

Anacleto no respondió de inmediato. Encendió un cigarrillo con esa parsimonia de quien sabe que las preguntas importantes no se responden con prisas, sino con el peso de la historia. Exhaló el humo hacia el techo y lo vio deshacerse contra las aspas. «Camarita, antes de hablar del acuerdo, hablemos de quiénes lo critican. Porque en esta guerra, camaritas, las palabras y las fuentes son armas. Y citar al enemigo como si fuera un árbitro es un error que no podemos cometer.»

La profesora, con esa precisión de archivo que la caracteriza, desplegó una lista de nombres. «Anacleto, hay críticos que tuvieron cargos durante el gobierno de Chávez. Ahora, desde fuera, señalan de ineptos a quienes ocupan esos mismos cargos. ¿Cómo se explica eso?»

Anacleto apagó un cigarrillo y encendió otro, su ritual del pensamiento. «Profesora, la respuesta está en la historia. Chávez tuvo a su lado a muchos. Algunos se quedaron; otros se fueron. ¿Por qué? Porque el Comandante, con su ojo clínico, veía en unos la coherencia y en otros la fugacidad. ¿Dónde están los eruditos de la revolución, los más chavistas que Chávez? ¿Los cerebritos del proceso? Creo que no hace falta que los señale, porque todos sabemos quiénes son.»

El coronel retirado, con su voz grave, se inclinó sobre la mesa. «Anacleto, y la elección de Maduro como sucesor. Dicen que fue un error.»

Anacleto sonrió, esa sonrisa de quien sabe que el tiempo, a veces, es el mejor juez. «Coronel, ¿Por qué el Comandante eligió a Nicolás y no a alguno de ellos como su sucesor? ¡Horror! Un chofer de bus, un burro sin preparación, un ignorante, un "pobre bolsa". ¿Se equivocó el Comandante? El tiempo le ha dado la razón. Nicolás no........

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