Mis reflexiones sobre la película “Aún es de noche en Caracas”
Comenzamos el mes de abril en medio del asueto de la Semana Santa. Aun así y pese al pequeño receso que nos hemos tomado, aplicamos aquella máxima de que "cuando el clarín de la patria llama, hasta el llanto de la madre calla".
El pasado 21 de marzo escribíamos una columna titulada "Flexibilidad táctica sin ingenuidad estratégica: No al desarme ideológico de nuestra Revolución", donde nos referíamos a reflexiones del intelectual portorriqueño Ramón Grosfoguel. En ese escrito, a su vez nos referíamos a un elemento que nos pareció sumamente importante, del dirigente opositor Leopoldo Puchi y de su artículo titulado: "Venezuela: La ocupación silenciosa". En ese escrito Puchi advierte sobre la peligrosidad de la guerra cultural en nuestro país con posterioridad a la incursión armada estadounidense en territorio venezolano.
Muy oportuna la advertencia que hizo Puchi en aquella oportunidad, y que nosotros nos sumamos, de que las guerras modernas también se libran en el terreno del lenguaje y en los medios de comunicación con el claro objetivo de moldear las percepciones colectivas, incrustando, entre otras cosas, que el concepto de soberanía es un completo anacronismo.
Utilizando esto como introducción, pasamos de seguidas a ir entrando en el tema, y que tiene que ver con que desde el pasado 27 de marzo se ha estrenado a través de la plataforma Netflix, una "película" si así puede considerársele, venezolana, ttulada: "Aún es de noche en Caracas".
Dicha obra cinematográfica (2025-2026) es un "thriller de supervivencia y drama" dirigida por Mariana Rondón (hija del diplomático venezolano Pavel Rondón) y Marite Ugas. En dicha pieza se pretende con una visión completamente sesgada retratar el "colapso social y la violencia de la Caracas del año 2017". La cinta, basada en la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, sigue a Adelaida, quien pierde a su madre y ve su hogar "invadido por milicias".
La trama central de dicha película narra la lucha de Adelaida por sobrevivir y mantener su identidad tras "la invasión de su apartamento y la pérdida de su madre en medio de un contexto de protestas brutales".
Como nota al margen, cabe destacar que en dicha película además de la dirección de Mariana Rondón y Marite Ugas, contó con la producción y participación del actor Edgar Ramírez. Ahora sabemos por dónde van los tiros, como señalaría una sabia expresión popular.
Como hemos indicado, y esto no nos parece nada inocente, la referida película comenzó a ser estrenada en cines de Latinoamérica en febrero de este año 2026 (casi después de la agresión militar estadounidense a Venezuela y del secuestro del Presidente Maduro y de su esposa, la diputada y Primera Combatienta, Cilia Flores), y como hemos advertido, disponible en la plataforma Netflix a partir del pasado viernes 27 de marzo.
Se quiere establecer con esto, un cuadro perceptivo de una crítica que destaca la referida película, y de venderla como........
