La estrategia revolucionaria del porvenir: Radicalizar la alteridad y el antropoceno
Hemos perseguido durante décadas recientes la realización material de significados liberadores de las realidades impugnadas, y cuando nos hemos dado cuenta que son desacertados para propiciar transformaciones radicales, se ha recurrido a la resignificación pero dentro del mismo marco o paradigma teórico-discursivo de la agotada modernidad capitalista en policrisis y su racionalidad instrumental-funcional. Que los precedió con demasiados desatinos y desastres, guiados por las ideas-fuerza de la modernidad, hoy en franca decadencia por inconsistentes: progreso, desarrollo, igualdad, justicia, bienestar para todos(as), democracia, etc. Pareciendo así, que lo que procedía era incorporar nuevos o renovados términos que se articularan mecánicamente para seguir legitimando teorías y principios que ya no desconstruían o interpretaban crítica y acertadamente la realidad cambiante por el agotamiento e inconsistencia de los anteriores significados teóricos y metódicos que otorgaban sentido alienado. Al lado de toda significación discursiva o simbólica estará una o varias representaciones que trataran de darle materialidad imaginaria y direccionalidad sentidizadora, bien sean conservadoras o emancipadoras. Pero esta direccionalidad ha carecido de incorporar, ante las manifestaciones o expresiones de positividad (presuntas realidades dadas como adecuadas e irreversibles, junto con endebles animosidades superficiales gratificantes efímeras, etc.), que expresa en su manifestación aparente y sin análisis crítico o desconstructivo, las negatividades críticas por discontinuas y rupturales superadoras de las positividades, de sus apariencias ocultadoras y desfiguradoras de la realidad. Negatividad en tanto dislocación de las significaciones normalizadoras de lo irracional revestido de lógica racional en las representaciones dominantes, y potenciando la reconfiguración alternativa liberadora al resignificar y resentidizar. Es casi inmanente a los significantes discursivos que prevalecen para nombrar y comprender las realidades sociales imperantes, sus significaciones y representaciones negativas o alternativas impugnadoras, pero son obstruidas por el sentido común cotidiano enajenado hegemónico de la ideologización capitalista reproductora e inducido por la manipulación mediática, al que se debe contraponer el sentido crítico para producir sintéticamente el sentido-común-crítico de la alterización radical (alterizar es reconocer o atribuir existencialidad dignificadora a alguien o algo para potenciar sus atributos o capacidades con fin de que se realice en el con-ser y el co-estar). De aquí que haya necesidad de acudir al logocentrismo que revisa cuestionadoramente y actualiza la correspondencia entre los significantes o nombres con sus reales significaciones críticas, ya que nos parece conveniente y emergente asumir su objetivación sentipensada manifiesta bajo la designación de alteridades radicales, por cuanto son re-creaciones innovadoras entificadas, o vueltas entes, al ser desconstruidas las significancias hegemónicas en su condición de positividades alienantes (nombres y significados dados por aceptados a causa de la costumbre y manipulación ideológica impuesta, por impensados). Así ha ocurrido, con los significantes que designan las épocas o eras por las que presuntamente ha transitado la Tierra en su evolución, como eras geológicas, sin considerar los efectos antrópicos o afectaciones humanas que han provocado con su voracidad explotadora, los capitalistas, con las acciones depredadoras de manera significativa al buscar irracionalmente la acumulación de capital o "recursos" de la Tierra, por esto nos parece más conveniente acoger la denominación de esta nueva era o época como Antropoceno. Que además de contemplar la crisis ecosófica articuladora de las ecologías mental, social y medioambiental, que atraviesa el planeta y el modelo "civilizatorio" de la modernidad y posmodernidad neoliberal que nos expolia económicamente, domina políticamente y hegemoniza ideológicamente con su racionalidad instrumental o funcional, ha generado que la misma naturaleza intente defenderse a través de mecanismos autorregulatorios y reequilibradores pero que han resultado insuficientes ante la magnitud de la depredación que, a su vez, evidencia a la Tierra como un ser vivo al considerarlo en sus interrelaciones reproductoras vitales. Lo que nos conlleva a estimarla como una alteridad radicalizada (otredad trascendida y vivificante fundamental por metabolizadora de vida con reproductibilidad propia para defender su existencialidad amenazada), implicándonos a los seres humanos como naturaleza socializada al ser "proambientalistas ecológicos" también radicales por defender la vitalidad total del planeta mediante la asunción del con-ser o ser con lo con los demás.
La alteridad radical del Antropoceno reside en su intensa resistencia y defensa de contrapoder de su metabolismo vivificador en todos los planos que involucra, contra la violencia fagocitadora de su depredación (hoy día por medio de la sobreacumulación económica neoliberal de los dividendos petroleros, del oro, las tierras raras, etc., a través de las confrontaciones violentas de fuerza y guerras con riesgos nucleares por los reposicionamientos bélicos de poder geopolítico imperiales), por los mecanismos o dispositivos reproductores del capitalismo neoliberal. La necesaria resistencia y defensa de la vida antropocénica nos implica en una perspectiva ecosófica de contrapoder que reivindique y agencie la construcción de otros modos de vida como ámbitos alterizadores de resonancia afectual en los que se realice el con-ser o ser con los(as) otros(as) en su forma de voluntad libre o libertaria auténtica. Modos de vida concertados por medio de la soberanía y autonomía: sin explotación, dominación, hegemonía ideológica, ni manipulación mediática. Reivindicando el pluriverso o multiverso ético-estético de la existencialidad hermanadora y glocal planetaria frente al metaverso adictivo de la hiperrealidad fantasiosa de la virtualidad digital alienante de la alterización por la hipertecnologización algorítmica de la relación con las otredades fantasmagóricas por hiperrealistas con las que se interactúa.
