El Regreso del Apóstol de Bronce
En esta ínsula de la nieve olvidada del Quindío, corazón mío, donde el aire huele a café, pero los recuerdos huelen a cocaína y olvido, se ha desatado un júbilo que solo podría entenderse en los dominios de la desmesura. Ha regresado, tras un exilio de las sombras siniestras, la estatua de John Lennon. Sin embargo, ella no ha vuelto a una plaza pública ni a un jardín de poetas nadadistas, sino a la Posada Alemana, ese lupanar de inviernos artificiales que, junto a la Hacienda Nápoles, forjaron el eje cardinal de nuestra propia tragedia nacional.
Eran los tiempos en que la "maicena" sagrada, esa que subía por las narices de medio mundo como un incienso pecaminoso, financiaba los delirios de grandeza de nuestros Corleones de poncho.
"No existe una empresa en Colombia que le saque más dólares a Estados Unidos que nosotros, los narcotraficantes" (Pablo Escobar).
Aquel hombre, que mandaba a construir castillos........
