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¡23 años de la ESCOLAG! Una bandera que jamás hemos dejado caer

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"Todo parece imposible hasta que se hace."

Mañana, 9 de septiembre de 2026, amanecerá en Venezuela, en América Latina y en el Caribe un día muy especial para quienes hemos dedicado lo mejor de nuestras vidas a una causa que trasciende personas, fronteras y coyunturas: la Escuela Latinoamericana y Caribeña de Ciencias, Técnicas y Tecnologías de Gestión (ESCOLAG) cumple 23 años de existencia legal, desde que el 9 de septiembre de 2003 se formalizó como fundación privada, luego de haber sido creada hace 24 años mediante el Acta Compromiso firmada en Mérida el 9 de julio de 2002 y avalada por el Consejo Nacional de Universidades (CNU) en octubre de ese mismo año.

Lo escribo con los ojos húmedos y el alma agradecida. Veinticuatro años no se cumplen todos los días. Y menos aún cuando esos años han estado signados por el esfuerzo propio, por la entrega desinteresada, por los desalojos, los sinsabores, las incomprensiones y, también —hay que decirlo con la misma fuerza—, por logros que nos llenan de orgullo y que nos permiten celebrar con la frente en alto.

El sueño que nos heredó el Maestro

Nada de esto hubiera existido sin Carlos Matus Romo, el insigne economista chileno, ex ministro de Salvador Allende, presidente del Banco Central de Chile el día del golpe de Pinochet (11/09/1973), preso en las islas Dawson y Ritoque, exiliado en Venezuela, quien nació un 19 de noviembre de 1931 y partió en Caracas un 21 de diciembre de 1998. Matus fue —y sigue siendo— nuestro maestro, el "Neruda de la Planificación de América Latina", como me atreví a llamarlo alguna vez.

Fue él quien, desde la década de los ochenta, soñó con una Escuela Latinoamericana de Gobierno: una red de escuelas nacionales soportada en los esfuerzos de gobiernos y universidades de América Latina y el Caribe, dedicada a elevar la capacidad de gobierno de quienes acceden al poder. Y fue él quien nos enseñó, con la contundencia de quien conoce el poder desde dentro y desde el dolor, aquella verdad que nos ha movido durante décadas:

" Los gobernantes, en general, tienen una ignorancia de segundo orden, son ignorantes al cuadrado: no saben que no saben ."

El 21 de diciembre de 1998, frente a su féretro, hice un juramento: no dar descanso a mi alma ni reposo a mi brazo hasta hacer realidad la ESCOLAG. Era un juramento íntimo que se hizo público, una esclavitud voluntaria y amorosa, igual a la del joven Bolívar ante su maestro Simón Rodríguez en el Monte Sacro. Veintiocho años después de aquel juramento, puedo decir con la emoción contenida de quien ha cumplido su palabra: la bandera sigue ondeando. La ESCOLAG renació de aquel juramento y hoy, 24 años después de su legalización, sigue viva, rauda y veloz. Aunque, a ratos, como ahora, detenga su andar para auto evaluarse, respirar profundo y tomar las decisiones necesarias para seguir adelante.

El nacimiento: Mérida, 9 de julio de 2002

El 9 de julio de 2002, apenas tres meses después del golpe de Estado del 11 de abril, reunidos en los mágicos espacios de la Casona del Parque La Isla en Mérida —la entonces Casa de América Latina y el Caribe—, con el respaldo de CORPOANDES, cuya presidencia me honraba ejercer por designación del presidente Hugo Chávez, firmamos el Acta Compromiso de creación de la ESCOLAG "Dr. Carlos Matus".

Allí estuvieron, con sus firmas y sus corazones: el gobernador de Mérida Florencio Porras Echezuría; los rectores Trino Gutiérrez (UNET), Freddy Arraez (UNELLEZ), Gabriel De Santis Tebaldini (UNESUR) y Filinto Durán Chuecos (ULAC); Luis Bigott, del Parlamento Andino; Leandro Area, del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos "Pedro Gual"; y representantes del Parlamento Latinoamericano. Era un acto de fe en medio de la tormenta: la convicción de que la revolución necesitaba algo más que voluntad y coraje —necesitaba método,........

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