Abuso contra migrantes: a Fernando lo detuvo un policía de tránsito en EU; en 24 horas lo deportaron
Fernando se dirigía a su casa en Phoenix, Arizona, cuando un policía de tránsito le pidió parar. La calle por la que conducía marcaba como velocidad máxima 45 kilómetros por hora y él iba a 30. Por eso pensó que no habría mayor problema, hasta que el oficial le ordenó bajar del vehículo. “Usted va a ser detenido”, le advirtió.
El joven de 27 años, originario de Tabasco, no opuso resistencia. Solo pidió que le dejaran comunicarse con su esposa, quien de inmediato acudió a la oficina de la policía y pagó 750 dólares de fianza para que lo dejaran salir. Le dijeron que era cuestión de esperar unas horas.
Pero no fue así. Los agentes de tránsito condujeron a Fernando a una celda y al poco rato llegaron hasta ahí agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). “¿Me van a detener?”, les preguntó. “¿Me van a deportar?”, insistió. Solo le respondieron que guardara silencio.
Lo que parecía un trámite simple de tránsito, se convirtió en el inicio de su proceso de deportación y el fin de un proyecto de vida que había iniciado tres años antes cuando llegó a Estados Unidos. Lo detuvieron el sábado 31 de enero y en menos de 24 horas ya estaba en Nogales, Sonora, lejos de su hijo de un año y de su esposa.
Fernando, quien vivió en Estados Unidos tres años y trabajaba como jardinero, fue detenido el sábado 31 de enero.
La deportación de Fernando es solo un ejemplo del saldo de miles de historias rotas que la estrategia antiimigrante de Donald Trump sigue dejando. Según cifras del Instituto Nacional de Migración, el año pasado 160 mil 192 mexicanas y mexicanos fueron devueltos a nuestro país, aunque la cifra podría ser mayor.
En el caso de Fernando, quien trabajaba como jardinero en Phoenix, su esposa decidió regresar voluntariamente con su hijo, sin entregarse a ninguna autoridad. Era un pacto que tenían como familia: si a ella la hubieran detenido y deportado, él también se hubiera regresado para poder seguir juntos.
“Nos detienen a nosotros que somos familia, gente trabajadora que no la debemos. No es justo lo que andan haciendo, la mera verdad”, dice Fernando, quien pidió proteger su identidad. Al momento de la entrevista con Animal Político, aún estaba a la espera de la llegada de su esposa en un refugio de la “Iniciativa Kino para la Frontera”, una organización que apoya a personas deportadas por Estados Unidos.
Su caso también refleja las irregularidades en las que incurren constantemente los agentes del ICE al llevar a cabo detenciones sin ningún motivo legal. “No me dedicaba a ninguna banda, cero delitos, nada; mi récord estaba limpio”, asegura Fernando, quien en algún momento confió en que sus antecedentes no penales le ayudarían a que lo liberaran pronto.
Pese a su deportación, dice sentirse tranquilo. “Doy gracias a Dios que estoy bien, porque muchas personas no regresan bien, regresan heridas”, reflexiona Fernando, quien piensa que tuvo suerte debido a que no se resistió al momento de ser detenido.
Salir ileso de un acto con agentes de ICE involucrados no es cosa menor hoy en día. Una investigación de The Guardian documentó que 2025 fue el año más letal del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas: 32 personas fallecieron bajo su custodia. Además, los estadounidenses Alex Pretti, enfermero y activista, y la poeta Renee Good, también fueron asesinados a manos de elementos de esta institución durante sus operativos en Minneapolis.
La estrategia de © Animal Político
