No le pidan a la FANB lo que no puede dar
La tragedia del 24 de junio (El “terremotazo” para su registro histórico) ha revelado una realidad más profunda que el daño sísmico: el colapso de la capacidad operativa del Estado. Mientras el clamor nacional busca auxilio en la Fuerza Armada, la realidad técnica demuestra que una institución es más que su organigrama. Hoy, la FANB no es que no quiera responder; es que, tras años de erosión sistemática, simplemente ya no puede hacerlo. Es momento de hablar con claridad y con rigor: no le pidamos a la FANB lo que hoy no puede dar.
El contraste con la memoria institucionalMuchos venezolanos recuerdan la actuación de la Fuerza Armada durante la tragedia de Vargas de 1999. Aquella institución desempeñó un papel determinante en la apertura de vías, la construcción de puentes provisionales, el despliegue de maquinaria pesada y la recuperación de servicios esenciales.
Escribo con propiedad. Participé activamente en un grupo mixto de ingenieros del Colegio de Ingenieros de Venezuela e ingenieros militares. Fuimos la avanzada organizada que llegó al sitio de la tragedia. Llegamos en un camión táctico del ejército 6×6 tipo pickup enorme, y en la parte de atrás, con una cubierta de lona, nos acomodábamos ingenieros militares, nosotros, y soldados. Partíamos a las 5 am de la sede del Colegio de Ingenieros en Caracas y llegábamos de retorno a la 9 0 10 pm. Así lo hicimos durante un mes y medio. En el terreno ví sus equipos, su organización, sus capacidades y liderazgo. Tiempo después, la directiva del Colegio de Ingenieros nos reconoció el aporte con un sencillo Diploma al Mérito y un pin, que atesoro con mucho aprecio y orgullo.
Detrás de esas acciones había muy poca improvisación. Existía una capacidad institucional construida durante décadas mediante entrenamiento permanente, doctrina de ingeniería, mantenimiento de equipos, logística suficiente y personal especializado.
Ese legado........
