Un terremoto que lo cambia todo
“La tragedia humana exige una respuesta inmediata, pero sus consecuencias económicas marcarán al país.Hasta hace apenas unos días, el debate económico sobre Venezuela giraba alrededor de cuánto creceríamos este año: 4% o 6%, en qué punto ese crecimiento se iba a materializar en la cotidianidad de la gente; la estabilización cambiaria, el restablecimiento de la relación con los organismos multilaterales y la posibilidad de iniciar, lentamente, un proceso de recuperación. El 24 de junio en la mañana se discutía sobre cuál era el real tamaño de nuestra deuda externa. Ese era el horizonte. Hoy ya no lo es. Los terremotos ocurridos esta semana no solo dejan una tragedia humana de dimensiones aún difíciles de cuantificar; también modifican profundamente las perspectivas económicas del país. La evidencia internacional muestra que un terremoto de gran magnitud puede generar pérdidas equivalentes a entre 3% y 10% del PIB, dependiendo no solo del daño físico, sino de la capacidad del Estado para responder.
Quien piense que el problema se limita al costo de reconstruir carreteras, hospitales o viviendas está viendo apenas una parte del cuadro. Los terremotos destruyen infraestructura, pero también productividad, empleo, ingresos fiscales, cadenas logísticas y confianza. Miles de empresas interrumpen operaciones, las familias posponen decisiones de consumo e inversión y la actividad económica pierde dinamismo durante meses o incluso años. Las expectativas y decisiones de los agentes se ven afectadas por un sentimiento generalizado de pérdida e incertidumbre.
La literatura económica es bastante consistente sobre este punto. Estudios del Banco Mundial, el FMI y numerosos trabajos académicos concluyen que el impacto de un desastre natural depende mucho menos de la........
