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¿Es Vox o Voz?

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22.12.2018

Cuando Podemos se lanzó a su primera campaña electoral escogió un lema que dejó a la izquierda española entre perpleja y anonadada.

“¿Cuándo fue la última vez que votaste con ilusión?” ¡Pero si eso no significa absolutamente nada! “¿Contestar a una política vacía de propuestas vacilando más el mensaje?” Pero este lema tenía una intención clara y concreta: Politizar el desencanto, llamar a romper con la resignación, llamar a reilusionarse. Iglesias y Errejón habían entendido como profesores que existía un espacio social amplio, abierto por agotamiento de la confianza en los partidos tradicionales, que dejaba margen a una fuerza política nueva para crecer; al menos si conseguían romper el descontento y la resignación. Si lograban llegar a ilusionar a esa gente que se sentía defraudada e indignada, que no veía en el resto opciones de voto, una alternativa fiable para hacer valer sus demandas. Por esto “hicieron un relato” y con el recogieron muchos votos. Habían sembrado una ilusión que el tiempo se ha encargado de demostrar que esto solo era eso, un cuento. Tardaron muy poco en acomodar su mentira al marco institucional capitalista, y sus ambiciones personales han sido determinantes para no romper con nada, y su mediocridad ha hecho el resto.

Vox ha entendido lo mismo, la política de la gran tradición neoliberal ha dejado a mucha gente progresista descontenta con los partidos tradicionales, también deja a mucha gente conservadora descontenta con sus opciones de votos tradicionales. Hay mucha gente que se ha ido sintiendo cada vez menos representada, y con peores condiciones de vida en estos años, y con unas expectativas de cambio frustradas, por tanto se ha agrandado el espacio.

Vox sabía que era su oportunidad para señalar a los que ahora llama “la veleta naranja” y “la derechita cobarde”. Era su oportunidad para señalar a los partidos de derecha como “una casta” (les suena) irresponsable, divorciada de los intereses de la gente, e incapaz de responder a los problemas más fundamentales de la nación española.

Y así comenzó el cambio. Había que construir un discurso que no........

© El Economico