La fractura

Los índices de popularidad de Petro, la victoria electoral del Pacto Histórico en las elecciones parlamentarias y la predominancia de Cepeda en las encuestas presidenciales de cara a la primera vuelta contrastan de forma agreste con el desempeño del gobierno Petro. En términos simples, la popularidad de la izquierda encabezada por Petro parece inmune a las evidentes crisis de gobierno y escándalos, superiores en ostensible magnitud a cualquiera de los eventos por los cuales justifican los paros nacionales de 2019 y 2021, que sirvieron más como una campaña adelantada para las presidenciales de 2022.

Una gran porción del bloque ideológico que solo puede valorarse como antipetrismo, en el sentido más literal del término, ha asumido que esta inmunidad de la que goza el petrismo se entiende en gran medida como una falla de comunicación pública de parte de la oposición, enfocando sus esfuerzos en hacer más eficiente esa visibilización del sinfín de descalabros que han caracterizado al gobierno de Petro. Dicho esfuerzo, por mejor que se estructure, no es suficiente para evitar la permanencia de la izquierda en la Casa de Nariño, requiere de componentes adicionales para verdaderamente afianzarse en el electorado y se puede explicar más allá de una sumatoria abstracta de bloques electorales.

Tomando el detenimiento de identificar patrones entre las victorias en elecciones presidenciales colombianas durante los últimos 25 años, se destaca el hecho de que siempre ha ganado quien mejor ha estructurado un movimiento de unidad nacional, políticamente incluyente y, usualmente, en coalición alrededor de la consecución de un objetivo amplio que precisamente lograba alcanzar esa........

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