La quimera del oro y la burbuja que viene |
Pretender racionalizar los movimientos de los mercados financieros en el corto plazo es un empeño inútil pero en los últimos tiempos,ni siquiera resulta adecuado inentarlo en el medio y largo plazo. No hay manera de entender la extrema volatilidad de determinados activos por más que -siempre a toro pasado- los de siempre encuentren una explicación a sus movimientos. Años han estado los bancos en bolsa comportándose mucho peor que los índices: eran el sector más odiado, el que menos interés atraía. Del mismo modo, a pesar de que subía el oro -y mucho-, la plata un año tras otro se quedaba atrás. Pero la moda cambió.
El sector financiero hace ya unos años que se sacudió esa infravaloración y lleva acumulada tal subida que, por ejemplo, alguien que comprara acciones de BBVA en los mínimos de otoño del 2020 ha obtenido un beneficio (incluyendo los dividendos cobrados) del ¡1.200%! Y sin embargo, los analistas siguen, mayoritariamente recomendando comprar acciones de ese banco (que, por cierto, esta semana ha reaccionado a la baja a la presentación de sus resultados del año pasado). Nunca es bastante, con la plata pasó algo similar: tras recuperar un 150% el año pasado, empezó 2026 marcando máximo tras máximo hasta que de repente un día bajó un 30%. Y los medios dijeron que era por el nombramiento........