Lego y la sensación de completar algo
Abrimos la caja. Hay unas cuantas bolsas llenas de piezas desordenadas. Nada tiene sentido por sí solo. Pero luego aparecen las instrucciones. Realizamos el primer paso. Luego otro. Y otro más. Al cabo de unos minutos, o unas cuantas horas (dependiendo del kit), aparece frente a nosotros un carro, lugar o personaje que antes no existía.
Hace poco, terminando un kit de Lego que me regalaron en Navidad, entendí por qué esta compañía danesa dejó hace mucho de ser solo un juguete infantil para convertirse en un pasatiempo casi ritual para tantos adultos.
Hay algo profundamente satisfactorio en tomar una bolsa llena de piezas aparentemente caóticas y, paso a paso,........
