Revolución ética |
Hace unos años visité las oficinas principales de la empresa Deutsche Telekom, en Bonn, Alemania. La empresa es un monstruo de las telecomunicaciones, con cerca de 200 mil empleados, presencia en 50 países y dueña mayoritaria de T-Mobile, uno de los principales jugadores de la telefonía celular en Estados Unidos. En la visita conocimos mucho acerca del modelo de innovación de la empresa, la mentalidad de los trabajadores y su visión frente al desempeño y a la innovación. La visita marcó un punto de inflexión en mi concepción del mundo, pues, aunque había leído y escuchado mucho acerca del impacto que tienen las diferencias culturales en el trabajo, nunca lo había visto tan claramente.
En la presentación del director de innovación vimos que la empresa tenía un programa para implementar nuevas ideas muy rentable, que había existido ya durante varios años y que contaba con una altísima participación de todos los trabajadores, en todos los roles (operarios, oficios generales, administrativos de todas las áreas); así que, en uno de los momentos de la conversación los visitantes de Colombia preguntamos cómo motivaban a los trabajadores para que participaran tanto. Queríamos saber si les pagaban, por ejemplo, una porción de las ganancias de las innovaciones; si les daban días libres, reconocimiento público… Tuvimos que explicar la pregunta varias........