Ricetta 2. Cómo recargar baterías usando el estrés

Dr. Couzo, Yan Couzo. Italo-Coreano. Tras años dedicado a la academia, un doctorado en ciencia espacial, conocedor de astrofísica, genética y tecnología computacional, aunque sin licencia para ejercer; ha dedicado el final de su carrera a crear guías prácticas (Ricettas, como las llama) que cambiarían el mundo.

Mis padres me enseñaron, desde muy joven, que la vida es un cambio que no se detiene, ni se contiene; que, en definitiva, no se comprende y que, aunque por más que se intente, no se previene. Fue en esa vida que mi padre, italiano, halló a mi madre huyendo de la guerra tras huir al Oriente, después en medio de su idilio, se vieron saliendo conmigo de Corea. Fueron los héroes que me enseñaron a descubrir las posibilidades cuando todo parece perdido. Es por esa razón, que me parece molto (muy) exagerado vivir en un mundo donde las posibilidades son infinitas, pero se vive con ansiedad, se habla de crisis de salud mental y se promulgan términos como entornos BANI (frágil, ansioso, no lineal, incomprensible) ó VUCA (volátil, incierto, complejo, ambiguo). Una manera pedante de nombrar la esencia de la vida misma.   

Fue entonces cuando comprendí que tenemos una mina energética en nuestro cerebro a causa de esta desazón mundial. Precisamente, por eso diseñé esta ricetta (receta). ‘Cómo recargar las baterías usando algo tan simple como el estrés’.

Lo primero que debemos entender es que, a causa de este, nuestro cerebro se altera electrofisiologicamente, se reducen las ondas Alfa, que se asocian con estados de calma o relajación, mientras que al contrario se aumentan considerablemente las ondas Beta y Theta, que se relacionan con niveles altos de ansiedad, fatiga y pánico. Esto se puede detectar con cascos de electroencefalografía (EGG) como los de las startups Emotiv o Muse, que permiten acceder a estas lecturas por interfaces de acceso programado (APIs).

Por una simple conexión Bluetooth y un script de programación básico en Python, que utilice los algoritmos de las famosas carreras de drones controladas por el pensamiento, “Brain-Drone Racing”, creadas y auspiciadas por la Universidad de Florida. Parece magia, pero es simplemente posible. Lo importante es que todo esto se haga con la ayuda de una IA Generativa (ChatGPT, Gemini, Claude, etc).

Entonces, se puede enlazar el casco EGG con el puerto de carga de un enjambre de pequeños drones de 27 gramos, ‘Bitcraze Crazyflie 2.1’, que siempre estarán listos para alzar vuelo en formaciones, tan pronto se detecte algún estado de ánimo similar. Estos drones seguirán rutas cíclicas previamente diseñadas, según investigaciones del Laboratorio GRASP de la Universidad de Pennsylvania, pues tras varios años de análisis son los expertos en volar múltiples drones en completa sincronía. Lo vitale (vital) aquí es la relación entre la velocidad de vuelo y la mayor lectura de estrés cerebral. De esta manera dinámica, puede observarse cómo los drones aceleran por efecto del aumento en la actividad neuronal.

Las trayectorias de vuelos deberán sobrevolar un espacio previamente dispuesto con microturbinas eólicas de eje vertical (VAWT), de un tamaño aproximado 2 a 5 centímetros, que girarán por el aire desplazado de las aspas de las pequeñas aeronaves, que de manera seguida irán entre las hileras de las turbinas. Fantascienza! (¡ciencia ficción!).

Finalmente, la energía capturada se almacenará en un simple battery power bank con conexión USB-C. Y voilá, tenemos entonces, un bucle ideal para combatir la Nomofobia (la ansiedad de saber que el celular está por apagarse), bastará con ponerse el casco, conectar el móvil a la terminal y dejar que los drones hagan el resto. Si la ansiedad se reduce y aún falta carga se podrá continuar con una videollamada al jefe, esa también es infalible.A presto! (Hasta pronto!)


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